Tramadol, ¿cómo y cuándo tomarlo? #TuFarmacéuticoInforma

El tramadol se emplea ampliamente para el tratamiento sintomático del dolor moderado a intenso, asociado sobre todo dolores osteomusculares

El tramadol es un fármaco derivado de opioides que tiene actividad analgésica potente y actúa fundamentalmente sobre células del sistema nervioso.

El tramadol se emplea ampliamente para el tratamiento sintomático del dolor moderado a intenso, asociado a diversos cuadros, sobre todo dolores osteomusculares. No presenta acción antipirética ni antiinflamatoria.

Está disponible en farmacia comunitaria en varias formas de administración por vía oral, sobre todo comprimidos –normales, de liberación prolongada, efervescentes o bucodispersables– y cápsulas –también normales o de liberación prolongada– de 50-200 mg. También se comercializa como inyectables o en forma de solución o gotas orales, especialmente útiles para el tratamiento de niños. De forma interesante, en numerosos medicamentos se presenta en asociación con el analgésico paracetamol o con el antiinflamatorio dexketoprofeno, para situaciones en que la combinación sea beneficiosa.

El tratamiento con tramadol se debe realizar con la dosis mínima eficaz, es decir, aquella que permite controlar el dolor, por lo que debe individualizarse según la intensidad del dolor y la sensibilidad de cada paciente. Se debe empezar con una dosis baja que se puede aumentar, si es necesario, para controlar el dolor hasta un máximo de 400 mg diarios de tramadol, desde 1 hasta 4-6 dosis diarias. Normalmente, dolores crónicos requieren menores dosis que los dolores agudos.

No se recomienda el tratamiento con tramadol en pacientes con alergia a opioides o con depresión respiratoria o EPOC. Tampoco en pacientes con tendencias suicidas o drogadictos, por un aumento del riesgo de suicidio.

Los efectos adversos con tramadol son en general frecuentes pero de importancia moderada. Afectan fundamentalmente al sistema nervioso central (sobre todo, somnolencia, dolor de cabeza y mareos), y a los aparatos digestivo (náuseas y vómitos o estreñimiento) y aparato respiratorio (depresión respiratoria). No obstante, tiene un menor riesgo que otros opioides para producir dependencia a opiáceos y síndrome de abstinencia (que cursaría con nerviosismo, ansiedad, insomnio y temblor, entre otras manifestaciones).

Los síntomas de una sobredosificación con tramadol incluyen vómitos, sedación, crisis epilépticas, y depresión del sistema nervioso. Por el riesgo de producir somnolencia e incluso vértigos, se recomienda que el paciente NO maneje maquinaria hasta que conozca cómo le afecta el tratamiento con tramadol. Como consejo general, no superes nunca la dosis recomendada por tu médico.

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