Síndrome facetario lumbar, ¿qué debes saber?



El síndrome facetario lumbar es una causa muy frecuente de dolor lumbar que se produce por degeneración de las articulaciones facetarias con el paso de los años

El síndrome facetario lumbar produce dolor que puede irradiarse al glúteo y a la parte trasera de los muslos

Una causa muy frecuente de dolor lumbar es la degeneración de las articulaciones facetarias, que genera el conocido como síndrome facetario lumbar. Las articulaciones facetarias son las que unen una vértebra con otra en la zona posterior y son responsables de la estabilidad y movilidad de la columna.

El Dr. Manuel González Murillo,  especialista en cirugía de columna, indica en el vídeo que, con los años, el disco intervertebral sufre degeneración con disminución de su altura. «Esto provoca aumento de presión en las articulaciones facetarias posteriores y su degeneración progresiva», explica.

El dolor facetario se caracteriza por ser un dolor en la región lumbar (delimitada por las vértebras lumbares, que se encuentran entre las vértebras torácicas y el hueso sacro), que empeora con la extensión y rotación. También puede irradiarse al glúteo y a la cara posterior de los muslos. Este dolor es más acusado tras períodos de inactividad como, por ejemplo, al levantarse de la cama a primera hora de la mañana.

Diagnóstico del síndrome facetario lumbar

El diagnóstico de este síndrome es complicado, según indica el Dr. González Murillo. Para determinarlo, advierte el experto, es necesaria la valoración de un especialista en cirugía de columna.

Además, para el diagnóstico definitivo, habitualmente se realizan infiltraciones o bloqueos de estas articulaciones con anestésico y corticoide.

Cómo se trata el dolor facetario

En principio, el tratamiento es conservador, mediante medicamentos y rehabilitación. En los casos en que la infiltración ha sido exitosa, se puede realizar radiofrecuencia o rizólisis de estas articulaciones.

  • La rizólisis es una técnica que consiste en alterar los nervios sensitivos que transmiten dolor mediante el uso de calor.
  • Habitualmente, se realiza en quirófano con el paciente despierto y con anestesia local.
  • Una vez colocadas las agujas con ayuda de radiografías, el especialista realiza estimulación de la zona para determinar la correcta posición.
  • El paciente recibe el alta el mismo día del procedimiento.

Los resultados de esta técnica pueden prolongarse hasta los 2 años. Si reaparecen los síntomas y no existen otras causas, pueden realizarse de nuevo.

Se trata de una técnica bastante segura con escasas complicaciones. Eso sí: «conviene decir que, durante las primeras dos semanas, puede existir dolor en la región lumbosacra», advierte el Dr. González Murillo. En estos casos, las molestias podrían calmarse con analgésicos y calor local.

Descubre más artículos sobre Cirugía de columna en el canal Traumatología.

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