Lisinopril, ¿cuándo y cómo debemos tomarlo? #TuFarmacéuticoInforma



Lisinopril está indicado para el tratamiento de la hipertensión arterial, así como para tratar las complicaciones renales de la diabetes tipo II en pacientes hipertensos y de la insuficiencia cardiaca
Enfermedades y patologías relacionadas: Diabetes, Hipertensión arterial

Es importante tomar lisinopril siempre a la misma hora

Lisinopril es un fármaco antihipertensivo perteneciente a la familia de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina.

Disminuye, por tanto, la formación de angiotensina. Esta sustancia de nuestra sangre aumenta la presión arterial al contraer nuestros vasos sanguíneos y favorecer la retención de agua y sodio.

A través de este vídeo, el Consejo General de Colegios de Farmacéuticos explica los usos del lisinopril.

¿Cuándo se debe utilizar lisinopril?

Está indicado para el tratamiento de la hipertensión arterial.

También está autorizado para el tratamiento de las complicaciones renales de la diabetes tipo II en pacientes hipertensos y de la insuficiencia cardiaca, una grave enfermedad en la que el corazón no tiene la fuerza suficiente para realizar su trabajo.

¿Cómo se administra?

En la farmacia comunitaria existen presentaciones lisinopril en forma de comprimidos de 5 y 20 mg.

Para el tratamiento de la hipertensión, la dosis se debe ajustar de forma individualizada según los valores de presión arterial del paciente.

Normalmente, se inicia de manera gradual, con una dosis inicial de 10 mg al día. En caso de necesitar un ajuste de la dosis, se puede establecer una dosis de mantenimiento de 20 mg al día.

Puede tomarse con o sin alimentos y es importante tomar el comprimido a la misma hora cada día.

Los efectos máximos de lisinopril, al igual que los de cualquier antihipertensivo, pueden tardar en alcanzarse hasta 3-4 semanas.

¿Qué reacciones adversas puede provocar el lisinopril?

Las reacciones adversas más habituales suelen estar relacionadas con la disminución de la presión arterial. De tal manera que son muy frecuentes los mareos, el dolor de cabeza o el enrojecimiento de la cara. Estas reacciones, que son comunes a otros fármacos antihipertensivos, suelen ser más frecuentes al iniciar el tratamiento y se reducen paulatinamente.

Al iniciar el tratamiento se debe tener cuidado al conducir o realizar actividades que pudieran resultar peligrosas.

Una reacción adversa muy característica de los antihipertensivos es la aparición de tos seca y molesta que no suele responder a tratamientos con antitusivos. Si se está tomando lisinopril y comienza a aparecer tos, se debe consultar con el médico, pues podría ser necesario seleccionar otro antihipertensivo.

Finalmente, la reacción más importante es la aparición de reacciones alérgicas. La aparición de hinchazón en los labios, la cara o la lengua requiere acudir urgentemente al médico.

Recomendaciones

Entre las principales recomendaciones, es fundamental no utilizar lisinopril sin receta médica y no aumentar la dosis indicada por el médico.

Por último, se debe desechar el tratamiento que haya sobrado en el punto SIGRE de la farmacia.

Descubre más artículos sobre Uso de Medicamentos en el canal Tu Farmacéutico Informa.

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