Leche de vaca, ¿es buena para mi hijo?

Canal: Pediatría
Pensar que alimentar a los niños con leche de vaca no es conveniente es cada vez más frecuente, pero ¿es realmente así? ¿Qué papel tiene esta acción en el desarrollo de alergias? El pediatra Jesús Garrido despeja todas las dudas.
Enfermedades y patologías relacionadas: Alergias

La leche es uno de los alimentos que más alergias provocan en nuestro entorno. “Veo pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca y con intolerancia a las proteínas de la leche de vaca con muchísima frecuencia”, asegura el pediatra Jesús Garrido. Esto hace pensar que dicho alimento no debería de estar en nuestra dieta y hay madres que si pueden mantienen la lactancia materna como único aporte de lácteos el tiempo que sea posible, de tal manera que cuando la etapa de lactancia se acabe y el desarrollo inicial del cerebro también haya terminado se planteen que el niño no necesite tomar más leche el resto de su vida. Este planteamiento cada vez es más común, pero las tendencias suelen llevar a equívocos.

La leche de vaca es un alimento que está presente en nuestra dieta y que se puede encontrar en muchos alimentos además de los lácteos: embutidos, bollería, pastelería, etc. Son alimentos que los niños en algún momento acaban probando.

¿Cómo evitar el desarrollo de alergias a las proteínas de la leche de vaca?

Para prevenir la aparición de alergias a las proteínas de la leche de vaca plantearse evitar la toma de leche radicalmente no es lo más correcto. “En un estudio realizado en Canadá se demostró que durante los seis primeros meses de vida si introducimos lácteos en la alimentación, la aparición de alergias a la leche de vaca en los años siguientes solo se produce en un 0,7% de los casos”, apunta Garrido.

Por otra parte, si se espera por encima de los seis meses existe el riesgo de que se produzcan infecciones, es decir, es más probable que el día que el niño tome por primera vez la leche de vaca coincida con una infección y se desarrolle una reacción errónea que se identifique como la causante de la irritación a la leche, lo que significa que el niño se ha hecho alérgico.

En la etapa entre los seis meses y el año de vida, los niños que ingieren la leche de vaca por primera vez desarrollan la alergia a ella en el 2-3% de los casos.

Si el niño tiene un año y todavía no ha tenido contacto con la leche de vaca, nos encontramos con que en el 11% de los casos se desarrolla la alergia, ya que, con esa edad los niños no paran de tener infecciones y el sistema defensivo al encontrarse con la leche por primera vez la identifica como algo perjudicial y se defiende.

El haber querido alejar al niño de los supuestos efectos negativos de la leche de vaca ha provocado que sea 10 veces más probable que sea alérgico a ella.

Es importante tener en cuenta que vivimos en una sociedad en la que la leche es uno de los alimentos clave de la dieta y que se ha introducido de forma natural en nuestra cultura. Por ello, si se introduce de forma precoz se reduce el riesgo de sufrir alergias, mientras que si se introduce de forma tardía dichas alergias aumentan.

Descubre más artículos sobre Alimentación infantil en el canal Pediatría.

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