Lactancia mixta, ¡cómo seguirla de forma correcta!

Canal: Pediatría
A veces, no es posible recurrir a la lactancia materna exclusiva durante los primeros meses de vida del bebé. Para estos casos, está recomendada la lactancia mixta

La lactancia mixta implica compaginar la lactancia materna con la lactancia artificial en aquellos casos en los que no es posible alimentar al bebé exclusivamente con lactancia materna.

Para que la lactancia materna funcione, debe ser sostenible, lo que significa que deben existir soluciones para los casos en que la producción de leche de la madre es insuficiente, una condición que se advierte porque los bebés pierden peso de manera excesiva en sus primeras semanas de vida y no lo recuperan.

  • La escasa producción de leche por parte de la madre es una condición que se conoce como hipogalactia primaria y, en algunos casos, tiene solución. Por este motivo, el pediatra Jesús Garrido recomienda acudir a un ginecólogo o asesor de latactancia para recibir soluciones. Tener hipogalactia no siempre impide llevar una lactancia materna exclusiva.
  • En otras ocasiones, el problema de alimentación del niño se genera porque el bebé no es capaz de hacer un vaciado correcto de la leche. Por ejemplo, en los casos en los que el niño tiene frenillo, no tiene un buen agarre o sufre limitación de la movilidad en el cuello. Estos factores también son solucionables si se acude a un pediatra o a un asesor de lactancia.

Si, con todo, sigue sin conseguirse alimentar bien al niño, Garrido recomienda recurrir a un complemento de leche adaptada que deberá combinarse con la lactancia materna, de acuerdo con el comportamiento del pecho de la madre en la producción de leche.

En este sentido, hay que tener en cuenta que el pecho produce más leche cuanto más se vacía, así que lo más conveniente, sostiene el pediatra, sería ofrecer el pecho en aquellos momentos del día en que más leche se produce. Esto es, durante la segunda parte de la noche, la mañana y el mediodía, mientras que la producción desciende al llegar la tarde y durante la primera parte de la noche.

Siempre que el niño se quede saciado con la leche materna, no hará falta suministrar un biberón. La lactancia artificial será necesaria cuando el bebé necesite alimentarse en los momentos en que la producción de leche materna es más baja.

A medida que el niño vaya creciendo, se irá ajustando la demanda de pecho a las necesidades reales del bebé. También hay que tener en cuenta que, si se consigue aportar una correcta alimentación al niño, estará cada vez más fuerte. Siendo así, le resultará más sencillo extraer la leche del pecho en las tomas sucesivas. Al aumentar el vaciado de pecho, incentivará la producción de leche. Esto explica que existan algunos casos en los que se puede llegar a conseguir la lactancia materna exclusiva.

No obstante, advierte Garrido que, como esta situación no siempre es posible, lo primordial no es obsesionarse con la idea de recurrir únicamente a la lactancia materna, sino centrarse en velar que el niño esté siempre bien alimentado.

 

 

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