Heparina, ¿cuándo y cómo debemos administrarla? #TuFarmacéuticoInforma

La heparina es una sustancia propia de nuestro organismo que se opone a la coagulación de la sangre que se utiliza para prevenir y tratar enfermedades causadas por trombos. Todo lo que debes saber sobre cuándo y cómo utilizarla, en este vídeo de #TuFarmacéuticoInforma

La heparina es una sustancia propia de nuestro organismo que se opone a la coagulación de la sangre. Tras su descubrimiento a principios del siglo XX, se ha utilizado para la prevención y tratamiento de enfermedades causadas por trombos, como:

Es especialmente utilizada en caso de personas que van a ser sometidas a periodos prolongados de inmovilización, como en caso de cirugía, así como en personas sometidas a hemodiálisis.

Actualmente, bajo el término general de heparina encontramos diferentes fármacos, como la propia heparina, y otras heparinas modificadas, como enoxaparina, dalteparina o tinzaparina.

La dosis a utilizar de cada una de estas heparinas depende tanto del proceso al que estén destinadas, como del propio fármaco.

Se comercializan en forma de jeringas precargadas que deben administrarse en la piel del abdomen, dejando al menos un espacio de 5 cm con respecto al ombligo. Es muy importante que el paciente o el familiar que vaya a administrar la heparina aprenda cómo hacerlo de forma adecuada, por lo que no olvides preguntar a tu médico o farmacéutico cualquier duda que te surja.

¿Cómo administrar la heparina?

Para proceder a la inyección, hay que lavarse las manos con agua y jabón, y a continuación desinfectar la zona de administración con un algodón impregnado en alcohol. El paciente debe permanecer tumbado o sentado, en una posición que resulte cómoda.

  1. Se pellizcará un pliegue de piel del abdomen con el dedo índice y el pulgar de una mano. No sueltes este pliegue durante la administración.
  2. Con la otra mano, se cogerá la jeringa y se pinchará con la aguja este pliegue, manteniendo la aguja perpendicular a la piel.
  3. Una vez introducida toda la aguja, se presionará el émbolo lentamente, hasta inyectar todo el contenido.
  4. Para finalizar, extrae la jeringa y suelta la piel. No frotes la zona de administración.

Se recomienda cambiar cada día el lugar de administración, para reducir el daño en la piel.

Al contrario que otros anticoagulantes, como el acenocumarol, el riesgo de interacciones con heparina se considera bajo. Entre las reacciones adversas más habituales, destacamos reacciones locales en el punto de inyección, especialmente hematomas y dolor.

Descubre más artículos sobre Uso de Medicamentos en el canal Tu Farmacéutico Informa.

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