Haloperidol, ¿cuándo y cómo debemos tomarlo? #TuFarmacéuticoInforma

Aunque su uso como antipsicótico ha ido siendo sustituido por otros fármacos, el haloperidol está autorizado para tratar esquizofrenia, trastorno bipolar o algunos tics
Enfermedades y patologías relacionadas: Esquizofrenia, Trastorno bipolar, Alzhéimer

El haloperidol es un fármaco antipsicótico del grupo de los llamados clásicos o convencionales, que actúa sobre nuestro cerebro, sobre todo como antagonista de receptores de la dopamina.

Al regular la actividad de las neuronas de ciertas áreas cerebrales, el haloperidol da lugar a efectos beneficiosos en determinados pacientes con trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.

Está autorizado también para el tratamiento de tics, así como de conductas de agresividad que aparecen en ancianos con alzhéimer o en niños y adolescentes a partir de 6 años con problemas del desarrollo o retraso mental.

Aunque su uso como antipsicótico ha ido siendo sustituido por otros fármacos y suele usarse en casos en que otros antipsicóticos fallen, en la farmacia comunitaria disponemos de medicamentos con haloperidol en forma de comprimidos (10 mg), de gotas orales en solución (2 mg/ml) y de solución inyectable de administración intravenosa/intramuscular (5 mg/ml).

De forma general, se recomienda una dosis inicial baja, que puede ir ajustándose posteriormente de acuerdo con la respuesta del paciente.

  • En adultos, las dosis diarias habitualmente recomendadas suelen ser de 1 a 10 mg, administradas en 1-2 tomas, y no deben superarse los 20 mg diarios.
  • En pacientes de edad avanzada y niños, la dosis máxima es de 5 mg/día.

Las gotas orales se deben emplear solamente para dosis que no puedan conseguirse con los comprimidos (<1-2 mg).

Para la toma de los comprimidos, lo más conveniente es tragarlos enteros (sin masticarlos) acompañados de algún líquido (no alcohólico), después de las comidas.

No obstante, es importante seguir las dosis y duración del tratamiento fijadas por el médico y las recomendaciones establecidas por los laboratorios en los prospectos, ya que pueden existir diferencias en las dosis dependiendo de la enfermedad para la que se use. Si el paciente olvida una dosis, se recomienda que tome la próxima dosis de la forma habitual; no debe tomar una dosis doble para compensar la olvidada. El uso continuado de haloperidol debe evaluarse periódicamente, al menos cada 6-12 meses, y es aconsejable retirar gradualmente el tratamiento, siempre cuando lo recomiende el médico.

Conviene recordar que el haloperidol no puede usarse en pacientes con párkinson o con antecedentes de ciertos problemas cardiacos. Se han notificado casos de prolongación del intervalo QT del ECG y la aparición de arritmias ventriculares potencialmente graves, por lo que no se debe tomar a la vez que otros medicamentos que prolonguen el intervalo QT, como algunos antibióticos (por ejemplo, azitromicina, claritromicina, o levofloxacino) o algunos antidepresivos (por ejemplo, citalopram, escitalopram), entre otros.

Entre las principales reacciones adversas del haloperidol, es muy frecuente la aparición de agitación e insomnio (puede reducirse evitando la toma antes de acostarse si es una toma única), pero también de movimientos involuntarios (temblores, contracturas musculares, etc.), alteraciones del peso o dolor de cabeza. Además, podría producirse cierto grado de sedación o deterioro de la capacidad de reacción, efectos que pueden verse potenciados por el alcohol, por lo que se recomienda que los pacientes no conduzcan ni manipulen máquinas durante el tratamiento hasta conocer su susceptibilidad a estos efectos.

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