Gota y ácido úrico, ¿qué debes saber? #TuFarmacéuticoInforma

La gota es una enfermedad inflamatoria crónica y debilitante causada por el depósito de cristales en los tejidos, órganos internos y en las articulaciones. En este vídeo de #TuFarmacéuticoInforma descubrirás qué elementos desencadenan su aparición y cómo tratarla.

La gota es una enfermedad inflamatoria crónica y debilitante causada por el depósito de cristales en los tejidos, órganos internos y en las articulaciones. Con frecuencia, el primer ataque de gota ocurre en el dedo gordo del pie.

Como curiosidad, la gota es una de las primeras enfermedades en ser identificadas en la historia —en la época de los egipcios por el año 2.640 antes de Cristo—, si bien aún existe un bajo conocimiento sobre la gota más allá del ataque agudo.

La gota es la forma más común de artritis inflamatoria y su prevalencia supera a la de la artritis reumatoide. Aproximadamente el 2,4 % de los adultos padecen gota en España.

Esta enfermedad se produce cuando se acumula ácido úrico en la sangre de forma elevada y prolongada, una situación que se conoce también como hiperuricemia:

  • El ácido úrico procedente de la degradación de las purinas llega a la sangre, pasa por los riñones y se expulsa del cuerpo a través de la orina.
  • Sin embargo, cuando se produce un desequilibrio entre la producción y la excreción —o salida— de ácido úrico, puede depositarse en las articulaciones en forma de cristales de urato monosódico. Cuando estos cristales se movilizan, se desencadena una respuesta inflamatoria aguda que da lugar a los conocidos y dolorosos ataques de gota.

Para el abordaje de la gota, es muy importante contar primero con un diagnóstico certero, así como determinar y controlar de forma regular los niveles de ácido úrico en sangre. En pacientes con gota, las guías de práctica clínica recomiendan alcanzar y mantener los siguientes niveles de ácido úrico:

  • <6 mg/dl en pacientes con gota
  • < 5 mg/dl en pacientes con gota grave

La gota está considerada una enfermedad “curable”, para lo cual el tratamiento debe estar enfocado tanto a disolver los cristales existentes ya formados como a detener la formación de nuevos cristales.

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