El reflujo en el bebé lactante

Canal: Pediatría
El pediatra Jesús Garrido explica en este vídeo cómo se forma el reflujo en el bebé lactante y explica que la leche de cabra puede servir para evitar que se produzca

Cuando un niño nace, no produce ácido en el estómago, pero éste es necesario para digerir las proteínas. Por eso, pronto el niño estimulará la producción de ácido. A partir de la cuarta semana aproximadamente, cuando el bebé echa una bocanada, ya no echa leche blanca, sino un líquido transparente con grumitos: el reflujo.

La aparición del reflujo implica que el niño está produciendo ya la acidez que le ayudará a hacer la digestión. Sin embargo, si aumenta la producción de ácido por encima de lo normal, el bebé sufrirá molestias y dolor. El síntoma más común del reflujo es la interrupción de las tomas arqueándose hacia atrás con dolor.

¿Qué factores contribuyen a que la acidez aumente por encima de lo normal?

  1. Alergia o intolerancia a la leche. El estómago se irrita y reacciona produciendo más acidez de la necesaria.
  2. Flora intestinal alterada, lo que supone la irritación en el intestino. En estos casos, los probióticos favorecen el crecimiento de una flora intestinal más amigable, que no producirá irritaciones en el intestino, gases, estrés…
  3. Problema de gases: los gases también aumentan la cantidad de ácido producida en el estómago. Todas las medidas tomadas para controlar los gases ayudarán asimismo a resolver el reflujo.
  4. Comer con mucha ansiedad: algo que le ocurre al niño, por ejemplo, cuando ha tenido que esperar más de lo necesario para comer.

Otros síntomas visibles

  • Lengua blanca
  • Congestión marcada
  • Tos con mucosidad en la garganta
  • Más hipo de lo habitual

¿Cómo solucionarlo?

1. Con antiácidos:  resuelven el problema en 3-5 días. Conviene mantener el tratamiento durante un tiempo e ir rebajando la dosis progresivamente.

2. Dar las tomas adecuadamente: el bebé debe comer despacio, sin ansiedad. Además, la leche amortigua la acidez, por lo que debe evitarse que pasen más de 2 horas sin comer durante el día.

¿Y qué pasa con la lactancia artificial?

El reflujo puede mejorar al cambiar el tipo de leche que recibe el niño. Hay bebés que son intolerantes a alguno de los componentes de la leche. Siendo así, una alternativa son las leches adaptadas a partir de leche de cabra.

Ventajas de las leches adaptadas a partir de leche de cabra
  • La grasa es más similar a la de la leche materna, lo que hace que sea más fácil digerirla y, con ello, se retiene menos tiempo el contenido en el estómago, lo cual reduce las posibilidades de que se produzca el reflujo. Además, cuando la leche es más fácil de digerir, el estómago no necesita tanto ácido, así que produce menos cantidad.
  • Menor cantidad de S1-Caseína, principal responsable de la intolerancia y de la alergia a la leche.
  • Puede servir para evitar el antiácido: en el caso de que el tratamiento sea necesario, la leche de cabra puede ayudar para la cantidad y la duración del tratamiento contra el reflujo sean lo más reducidas posible.

Descubre más artículos sobre Alimentación infantil en el canal Pediatría y sobre Lactancia materna en el canal Pediatría.

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