¿Por qué los niños quieren dormir en la cama de sus padres?

Canal: Pediatría


Los niños escogen dormir con sus padres porque les gusta más que hacerlo solos, pero, ante todo, agradecen la coherencia: no entienden por qué unos días pueden hacer colecho y otros no

Un niño con 2 o 3 años puede descubrir que está más a gusto al dormir con sus padres

Habitualmente, una vez que el niño aprende a dormir solo, deja de ser necesario el colecho para garantizar su descanso. Sin embargo, hay ocasiones en las que el bebé, a pesar de haberse acostumbrado a dormir solo, vuelve a pedir dormir con sus padres.

Es una situación que puede darse a partir de los 10 meses y hasta los 2 o incluso 3 años de edad. El  Dr. Jesús Garrido  (Mi Pediatra Onlineexplica que la causa más frecuente suele ser una escapada en hotel o a casa de algún familiar, durante la que dormimos de manera excepcional con el bebé (por limitaciones de espacio u otras circunstancias del alojamiento, etc.).

Lo que ocurre es que el niño descubre que está más a gusto durmiendo con sus padres. «El colecho es una buena opción cuando todos -tanto el pequeño como los padres- descansan bien durante la noche», explica el pediatra.

Incluso, puede ser positivo que el niño duerma con sus padres cuando sufre despertares frecuentes durante la noche en los que pide alimentarse. Si a la madre no le importa dormir a pecho descubierto, el bebé podrá acercarse a tomar sin necesidad de que esta tenga que salir de la cama para ir a buscarlo.

Colecho no aceptado, cuando dormir con sus padres no es una opción

El Dr. Garrido es determinante en su recomendación: si el colecho no permite descansar bien a los adultos, «no se debería abrir la puerta a que el niño duerma con sus padres porque, en el futuro, será mucho más difícil conseguir que el bebé acceda a dormir solo de nuevo».

Normalmente, esta situación se resume en que los padres terminan haciendo colecho con su hijo, pero después de una o dos horas intentando a toda costa que el niño se duerma solo, mientras llora, se despierta… y, al final, nadie duerme. Es lo que se denomina colecho no aceptado, que perjudica a la relación entre padres e hijos.

La coherencia es la clave

En una situación como esta, el Dr. Garrido sostiene que solo hay dos opciones: meter al niño en la cama sin pelear o no meterlo en la cama nunca. «Los niños son bastante simples en ese sentido: si se les da opción, van a elegir lo que más les gusta, pero agradecen mucho la coherencia; no entienden por qué un día sí se puede y al otro no», concluye el doctor.

Descubre más artículos sobre Sueño infantil en el canal Pediatría.

¿Te ha parecido interesante? ¡Compártelo!

Recibe nuestro boletín semanal

*Al suscribirte estás aceptando las condiciones de uso y política de privacidad

Artículos recomendados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR