¿Cuándo tomar antibióticos con probióticos?

Canal: Pediatría


Tomar antibióticos con probióticos durante y después de la infección ayuda a contrarrestar el posible efecto perjudicial del fármaco y a prevenir nuevas infecciones bacterianas
Enfermedades y patologías relacionadas: Otitis, Neumonía

El 80 % de las infecciones hoy en día son víricas, por lo que los antibióticos con probióticos o sin combinar no hacen efecto

«Cuando un niño acude a urgencias con fiebre, suponemos que es una infección y una de las preguntas que no suele faltar es: ‘entonces, ¿le va a poner antibióticos?'», explica el Dr. Jesús Garrido (Mi Pediatra Online) al comienzo de este vídeo.  Sin embargo, solo algunas infecciones de origen bacteriano pueden tratarse con antibióticos, y también se recomienda cada vez más el uso combinado de antibióticos con probióticos.

Para el especialista, la asociación de las infecciones con los antibióticos se explica porque este grupo de fármacos significó un antes y un después en la evolución de las enfermedades infecciosas. De hecho, desde que disponemos de ellos, la mortalidad de la meningitis, sepsis, neumonía, peritonitis, mastoiditis u otitis supurativa se ha reducido a unas cifras impensables hace algunas décadas.

A día de hoy, además de haberse reducido notablemente, las infecciones bacterianas están bastante controladas por medio de la higiene, ya que las bacterias, hongos y parásitos son más fáciles de eliminar que los virus. También existen vacunas contras las infecciones más graves, como la meningutis, las sepsis o la neumonía. Y, en todo caso, «cuando los pediatras ponemos un tratamiento para una infección bacteriana, sabemos que es capaz de cortarla prácticamente de raíz», apunta el Dr. Garrido.

El problema entonces radica no tanto en la eficacia de los antibióticos, sino en el hecho de que «el 80 % de las infecciones hoy en día ya no son bacterianas, sino provocadas por virus«, afirma el doctor.

¿Qué pasa si le damos un antibiótico sin necesidad a un niño?

«Los antibióticos no son una herramienta inocua y tienen efectos secundarios«, advierte el Dr. Garrido, que explica que estos fármacos dañan la flora no agresiva de nuestro intestino, lo que puede debilitar las defensas. «Si tomamos un antibiótico sin ser necesario y hacemos una escabechina entre los ‘bichos buenos’, estamos liberando terreno edificable para los ‘bichos malos'», explica el pediatra. ¿El resultado? Tras una infección viral para la que el antibiótico no era necesario, pueden llegar nuevas infecciones derivadas de haber dejado crecer organismos malignos como parte de nuestra flora intestinal.

Por eso, el mensaje del Dr. Garrido es claro: los antibióticos solo hay que darlos cuando no hay duda de que la infección es bacteriana y que puede mejorar la evolución». Para ello, el pediatra debe localizar el foco de la infección bacteriana, que habitualmente es alguno de los siguientes:

  • Los oídos, si hay una otitis.
  • La garganta, si hay una amigdalitis.
  • Los pulmones, cuando hay una neumonía.
  • Movimiento de cuello, si hay una meningitis.
  • La piel por si puede haber lesiones por tener sepsis.

Si no se encuentra en ninguno de estos focos, es probable que se trate de una infección viral, lo que ocurre en el 80 % de los casos.

¿Cuándo combinar antibióticos con probióticos?

Cuando sí es necesario, la recomendación a seguir es combinar los antibióticos con probióticos durante y después de la infección. Estos últimos son gérmenes «buenos» que van a ocupar el espacio que deje libre el antibiótico para que no crezcan, en cuanto acabe la enfermedad, nuevas infecciones.

  • Durante el tratamiento del antibiótico, se suelen dar los probióticos más resistentes.
  • Los más sensibles se dejan para el final, tras el fin del tratamiento antibiótico. De esta forma se completará el repoblamiento de la flora intestinal.

Combinar los antibióticos con probióticos ayuda a contrarrestar el posible efecto perjudicial del antibiótico y a prevenir nuevas infecciones bacterianas.

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