06mar. 18

Bebés con fimosis

Canal: Pediatría
¿Qué hacer si mi bebé tiene fimosis? ¿Tiene solución? Lo cuenta en este vídeo el pediatra Jesús Garrido.

En el pene del bebé hay una piel que cubre la parte superior, llamada prepucio. Lo que hay por debajo de esa piel, si se consigue descubrir, se llama glande. Normalmente, se supone que el prepucio tiene que poder retirarse por completo y dejar al descubierto el glande, pero esto no es lo habitual en bebés. “Cuando la mayoría de los bebés nacen, tienen lo que llamamos fimosis, es decir, la piel del prepucio es tan estrecha que no conseguimos retirarla prácticamente nada hacia abajo, con lo cual el glande queda totalmente cubierto”, explica el pediatra Jesús Garrido.

Esta fimosis suele preocupar a los padres porque es frecuente que acabe en una operación. También se habla mucho acerca de si lo adecuado es que desde que el niño es pequeño se le den tirones o no. Ante esto, lo importante es distinguir entre dos cosas diferentes:

  • Fimosis de verdad, que es cuando no se puede retirar absolutamente nada.
  • Adherencias balanoprepuciales, que es cuando se intenta retirar y se consigue pero llega un momento en el que el prepucio se pega al glande y no baja más.

¿Qué se puede hacer frente a la fimosis en los bebés?

Se pueden aplicar cremas para que la piel se vuelva más elástica y flexible durante los primeros meses de vida, de forma que el prepucio se retire con mucha más facilidad.

¿A partir de qué edad debe hacerse?

Es aconsejable que a partir de los cinco o seis meses de vida se empiecen a aplicar las cremas. El resultado es que en menos de un mes en la mayoría de los niños se consigue retirar el prepucio sin ningún problema.

¿Cómo se deben aplicar las cremas?

Se trata de cremas de corticoides, por lo que la aplicación debe hacerse siguiendo una serie de pasos:

  • En la primera semana, después del baño,  solo se echa la crema en la superficie y se deja aplicada sin hacer nada más. El resultado es que la piel cada vez se hace más flexible y elástica.
  • A partir de la primera semana, después del baño, se debe intentar bajar el prepucio todo lo que se pueda sin que le duela al niño. Si se hace poco a poco y no se consigue bajar mucho, se le vuelve a aplicar la crema, se le sube el prepucio y se espera hasta el día siguiente para repetir los mismos pasos. Así durante tres semanas más.

En el caso de las adherencias balanoprepuciales, no se puede bajar más la piel porque está pegada al prepucio y este al glande, por lo que no hay que hacer nada más. Las adherencias se acaban abriendo solas porque en el hueco que hay entre el prepucio y el glande se quedan atrapadas unas glándulas que producen una secreción como si fuera una grasa blanquecina. Dicha grasa se va acumulando en forma de un pequeño bulto de grasa blanca por debajo de la piel en la punta del pene. Este bulto va creciendo hasta que llega al punto en el que está pegado el prepucio con el glande. Antes o después se abre, la secreción sale y se queda un ojal en el que ya se ha separado el prepucio del glande, y no se vuelve a juntar. El resto de zonas en las que sigue pegado empezarán a acumular secreción y se acabarán abriendo .

Descubre más artículos sobre Patologías comunes en el canal Pediatría.

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