¿Qué hacer si un bebé tiene el sueño cambiado?

Canal: Pediatría


El bebé con el sueño cambiado duerme mucho durante el día y no descansa por las noches, lo que perjudica el bienestar de sus padres, pero este problema tiene solución. ¡Mira el vídeo!
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La cantidad de luz en el cuarto del bebé puede estar detrás de su sueño cambiado

Los primeros problemas de sueño cambiado aparecen durante las primeras semanas de vida del bebé porque, al nacer, el niño no distingue el día de la noche. En efecto, las alteraciones del ciclo circadiano (que determina los patrones de sueño) se producen como respuesta a la acción de la melatonina, una hormona que produce nuestro cerebro en función del ritmo de luz y de oscuridad.

La oscuridad invita al niño a dormir. Por eso, tal como explica en el vídeo el Dr. Jesús Garrido (Mi Pediatra Online), los padres que no descansan bien por las noches (porque los bebés no duermen) pueden involuntariamente perpetuar el sueño cambiado de sus hijos con acciones como:

  • BAJAR LAS PERSIANAS DURANTE EL DÍA. Los padres que no duermen bien durante la noche, pueden decidir bajar las persianas para intentar descansar algo durante el día. Esto procurará una ausencia de luz al hogar que «el bebé interpretará como si fuese de noche, aunque sean las 12 de la mañana», explica el pediatra.
  • ENCENDER LA LUZ PARA ALIMENTAR AL BEBÉ POR LA NOCHE. Al caer la tarde/noche, el niño con el sueño cambiado ya ha descansado y vuelve a tener hambre y necesidades de estímulo. Si, para atenderle, los padres encienden las luces, el bebé identificará que hay más cantidad de luz durante la noche y el ritmo de producción de melatonina se adapta a esa exposición nocturna a la luz.

¿Cómo revertir el sueño cambiado del bebé?

La primera SOLUCIÓN para corregir el sueño cambiado del bebé es ofrecerle tanta luz como sea posible durante el día, mientras que por la noche, se debe mantener el mínimo de luz imprescindible. De esta forma, se favorece que el niño adapte su ciclo circadiano al día y a la noche reales.

OTRA SOLUCIÓN posible es la intervención durante 2-3 días en las necesidades del niño. En este caso, dicha intromisión está justificada, sostiene el Dr. Garrido porque, a largo plazo, «será imposible que el niño esté bien si sus padres no se encuentran descansados».

La intervención consiste en intentar que el niño no pase más de 2 horas seguidas durmiendo durante el día. A partir de ese momento, se deberá despertar al niño para que coma. Al hacer esto, se consigue aumentar el número de tomas diarias y se resta la cantidad de descanso. De esta forma, el bebé con el sueño cambiado llegará a la hora de dormir por la noche con más sueño y menos hambre.

De acuerdo con el Dr. Garrido, este cambio se puede conseguir solamente en un plazo de 3 o 4 días. «Entre esta técnica y la adaptación a la exposición a la luz se consigue que el niño coma y busque estímulos de día, y descanse de noche», asegura el pediatra.

¿Cuánto debe dormir un bebé?

Se considera que un niño duerme poco cuando no cubre las necesidades para que su cuerpo funcione de forma adecuada. «El sueño es fundamental tanto en el descanso como en el crecimiento, pero es imposible conseguir que un niño duerma un minuto más de lo que necesita», apunta el Dr. Garrido.

En este sentido, hay que tener en cuenta que no todos los niños, al igual que ocurre con los adultos, necesitan dormir la misma cantidad de horas. Por lo tanto, «para saber si el niño duerme poco o no, solo hay que observar lo que pasa cuando está despierto». Si el bebé está agotado o irritable, significa que está durmiendo poco o su sueño es de mala calidad.

Si, en cambio, tiene actividad suficiente durante el día y no está más irritable de lo habitual, significa que el niño duerme lo que necesita.

Sueño cambiado o desplazado en horarios

Hay niños que se duermen muy tarde y se despiertan muy tarde. Conviene saber en estos casos que meterse con un niño en el dormitorio antes de la hora a la que tiene sueño no solo no favorece que se duerma antes, sino que lo dificulta porque genera ansiedad en el niño, que percibe el tener que estar encerrado en el cuarto como un castigo o un aburrimiento.

La solución entonces está en despertar al niño cada vez un poco antes. Los niños que se duermen muy tarde suelen consumir muchos estímulos. «Si al despertar al niño, por ejemplo, 15 minutos antes de lo habitual, le ofrecemos juego, como son niños muy activos recibirán ese cambio con mucha facilidad», explica el Dr. Garrido.

Al realizar repetidamente esta acción, al cabo de unos días se habrá desplazado su ciclo circadiano, de tal forma que tendrá sueño y ganas de dormir por la noche más temprano. En este caso, de nuevo es efectivo combinar esta técnica con la reducción de la exposición a la luz progresivamente para facilitar la adaptación del bebé.

Descubre más artículos sobre Sueño infantil en el canal Pediatría.

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