Alcachofa, cuándo y cómo tomarla #TuFarmacéuticoInforma

En infusión, en hojas, en extracto acuoso... La alcachofa está indicada para el tratamiento de problemas digestivos o hepatobiliares y para regular el peso y eliminar toxinas

La alcachofa es una planta de tallo estriado, hojas grandes y ligeramente espinosas y cabeza en forma de piña apretada. Es una especie de origen mediterráneo, de aproximadamente 1,5 m de altura.

Conviene destacar que lo que tomamos como verdura es la flor de la alcachofa y que son las hojas las que esconden y constituyen la parte medicinal.

Las propiedades medicinales de las hojas de alcachofa ya eran conocidas por las civilizaciones antiguas que la utilizaban para paliar los trastornos ligados al hígado y los riñones. Un uso que se ha mantenido a lo largo del tiempo en medicina popular.

En las hojas de la alcachofa se encuentran numerosos activos entre los que destacan los ácidos fenólicos, siendo el más importante el ácido clorogénico, los flavonoides, las lactonas sexquiterpénicas y el aceite esencial, entre otros.

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprueba su uso tradicional para el tratamiento sintomático de desórdenes digestivos como “dispepsia con sensación de plenitud, distensión o flatulencia”.

El mecanismo de acción de la alcachofa para el tratamiento de problemas biliares y molestias digestivas —una mala digestión, náuseas, gases o vómitos— se explica por el aumento de la cantidad de bilis en nuestro organismo, necesaria para descomponer las grasas, facilitando así la digestión y aumentando también los movimientos intestinales.

La ESCOP añade su indicación en problemas hepatobiliares y como coadyuvante en el tratamiento de hiperlipidemia moderada con dietas bajas en grasa.

También conviene recordar que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) aprueba su uso como complemento para ayudar a regular el peso y eliminar toxinas.

El efecto hepatoprotector de la alcachofa —de proteger el hígado— se relaciona con la capacidad antioxidante y captadora de radicales libres de los componentes fenólicos que contiene el extracto de alcachofa.

A la hora de tomar alcachofa, hay que tener en cuenta que las dosis varían y son diferentes en función de la forma de ingerirla; ya sea en infusión, en hojas pulverizadas, en extracto seco, en extracto blando o seco de hojas frescas o en extracto acuoso.

El farmacéutico podrá asesorar al paciente acerca de la dosis correcta y sobre la mejor forma de ingerirla; puesto que por ejemplo, tomar infusiones de hoja de alcachofa puede entrañar cierta dificultad debido a su intenso sabor amargo.

Conviene destacar también que la hoja de alcachofa es atóxica, sin riesgo de toxicidad. Y solo estaría contraindicada en casos de hipersensibilidad a los principios activos que contiene la alcachofa o a otras plantas de la familia Asteraceae.

Asimismo, hasta la fecha no se han descrito interacciones con otros medicamentos.

Descubre más artículos sobre Plantas medicinales en el canal Tu Farmacéutico Informa.

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