Las varices pueden tratarse ya sin pasar por el quirófano, pero la prevención es el mejor remedio

La cirugía solo está indicada en casos de varices muy gruesas, mientras que técnicas como el láser, la radiofrecuencia o los adhesivos biológicos ganan terreno en el tratamiento de una patología crónica que afecta a casi un 40 % de la población

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Las varices no tienen cura porque no es posible resolver la causa del problema

Las varices son dilataciones de las venas tortuosas y visibles en las piernas, que aparecen como respuesta al mal funcionamiento de las válvulas que impulsan la circulación de la sangre. «El movimiento debe producirse desde abajo hacia arriba, pero cuando estas válvulas están afectadas, la sangre comienza a circular en sentido contrario y aparecen las varices», explica el Dr. Leopoldo Fernández Alonso, cirujano vascular del Complejo Hospitalario de Navarra.

El especialista estima que «un 35-40 % de la población tiene algún tipo de variz«. Un porcentaje que podría ser aún más elevado al tratarse de «una patología infradiagnosticada porque a veces no da síntomas”, explica el especialista. Cuando sí genera síntomas, la insuficiencia venosa se caracteriza por ocasionar:

  • Sensación de dolor, pesadez o hinchazón de las piernas.
  • Calambres musculares.
  • Picazón alrededor de una o más venas.

Las varices suelen debutar en torno a los 35 o 40 años de la edad y son características de trabajadores que pasan mucho tiempo de pie (como peluqueros, camareros, cirujanos…) y de los pacientes con obesidad o sobrepeso. No obstante, existe un componente genético hereditario que predispone a tener esta enfermedad.

En ocasiones, las varices pueden confundirse por sus síntomas con otras patologías, como la artrosis de rodilla, de cadera o de columna lumbar, o con problemas de pinzamientos de la hernias discales. Sin embargo, existe una condición determinante a la hora de pensar en los signos de la insuficiencia venosa crónica: «Si no se ven las venas dilatadas, no son varices», asegura el Dr. Fernández Alonso.

Cómo se diagnostican las varices

El Dr. Fernández Alonso recomienda consultar con el especialista en Angiología y Cirugía Vascular “ante la más mínima sospecha, bien porque las venas estén visibles o porque aparezcan síntomas».

El diagnóstico de la insuficiencia venosa consiste en una exploración física por parte del médico y en la realización de un eco-doppler, una técnica rápida, sencilla e indolora para el paciente, que permitirá detectar la enfermedad y determinar el tipo de variz y su aspecto.

El tratamiento dependerá del tipo de variz

Las varices pueden clasificarse en tres tipos, en función de su aspecto externo; en particular, en lo que refiere a su tamaño y grosor:

  • Arañas vasculares (telangiectasias), el tipo de venas varicosas más pequeñas, de color azulado o rojizo.
  • Varices reticulares, que deben su nombre a su apariencia en forma de red azulada bajo la piel.
  • Varices tronculares, muy gruesas y de gran tamaño.

El tipo de variz y la situación particular del paciente determinarán cuál es el tratamiento más adecuado. Las técnicas más innovadoras apuntan hacia su tratamiento mediante láser, radiofrecuencia, adhesivos biológicos o esclerosis con microespuma.

Además, el rasgo más característico de los avances en el abordaje de la insuficiencia venosa crónica es que «podemos afirmar que todas las varices pueden tratarse sin necesidad de pasar por quirófano«, asegura el Dr. Leopoldo Fernández Alonso. De hecho, la cirugía clásica está indicada ya «solo en casos de varices muy gruesas», aclara el cirujano vascular.

«La prevención sigue siendo el mejor tratamiento»

A juicio del Dr. Fernández Alonso, la prevención es «la parte más importante del tratamiento para que las varices no aparezcan y, en el caso de que se hayan producido ya, para que no progresen». Por este motivo, el especialista ofrece algunas recomendaciones para frenar las varices:

  • Evitar pasar mucho tiempo de pie, en la medida de las posibilidades de la persona, ya que muchas ocasiones las características de su actividad laboral no ofrecen alternativas.
  • Practicar ejercicio. Caminar todos los días ayudará a tener un adecuado control del peso.
  • Seguir una dieta equilibrada y variada, que evite el sobrepeso y facilite el control del estreñimiento, pues es un factor predisponente en la aparición de las varices.

En caso de que las varices ya hayan aparecido, además de lo anterior, es muy importante utilizar medias de compresión que repararán el daño valvular. Eso sí, conviene siempre consultar con el especialista o con el médico de Atención Primaria qué tipo de media se debe utilizar. O, en su defecto, acudir a centros especializados en ortopedia y farmacia. «Siempre es mejor no llevar media que llevar una que sea inadecuada o de mala calidad», subraya el Dr. Fernández Alonso.

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