¿Qué ocurre en nuestro organismo cuando dejamos de fumar?

Generalmente, se suele pensar que los beneficios que aporta a la salud dejar de fumar tardan en aparecer. Pero la realidad es que hay algunos que son casi inminentes.

¿Qué ocurre en nuestro organismo cuando dejamos de fumar?
Enfermedades y patologías relacionadas: Cáncer de pulmón, Infarto / Angina de pecho

En la actualidad, en España casi 950.000 personas fuman de manera habitual. Así lo afirma la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, que también apunta que cada año mueren por dicho motivo 52.000 personas. La Dra. Lara Bravo, neumóloga del Hospital Nuestra Señora del Rosario afirma que “es la primera causa de muerte evitable en nuestro país. Las campañas de concienciación hacen hincapié en aconsejar en cómo dejar de fumar, que es un proceso que cuesta mucho ya que es una adicción, y que lo mejor es recurrir a un especialista para que les acompañe en el proceso”. Además, asegura que “si los fumadores supieran y se diera a conocer de forma masiva cómo actúa nuestro cuerpo solo pasados 20 minutos desde la última calada que le damos a un cigarrillo, quizá muchos se animarían a dejarlo antes y con mayor decisión”.

¿Cómo actúa nuestro cuerpo cuándo dejamos de fumar?

Muchos fumadores piensan que los beneficios de dejar de fumar tardan en aparecer. Sin embargo, algunos de los cambios son prácticamente inmediatos, de forma que se puede establecer una línea temporal para visualizar de una manera más gráfica los efectos que se producen al apartar el tabaco de nuestra vida:

  • A los veinte minutos de haber apagado el último cigarrillo, la frecuencia cardíaca y la tensión arterial bajan hasta normalizarse.
  • En las primeras ocho horas, el monóxido de carbono, una de las sustancias nocivas que contiene el tabaco y que impide el correcto transporte del oxígeno a la sangre, se reduce a la mitad. Lo mismo ocurre con la nicotina.
  • Una vez transcurrido un día, el monóxido de carbono es eliminado en su totalidad, mejorando significativamente los niveles de oxígeno en sangre y, en consecuencia, la capacidad de ejercicio. Además, los pulmones comienzan a eliminar residuos del cigarrillo.
  • A los dos días, las terminaciones nerviosas responsables de los sentidos del olfato y del gusto, que son dañadas por los productos nocivos del cigarro, se recuperan de manera notable. Esto hace que haya un mayor disfrute de los alimentos que se ingieren.
  • Entre el segundo y el tercer día, el organismo queda libre de nicotina, lo que conlleva la aparición del síndrome de abstinencia. En muchas personas, se traduce en cambios en el humor, apatía, irritabilidad o depresión. También es frecuente la manifestación de síntomas físicos, como la cefalea o el cansancio.
  • Al mes de haber dejado de fumar, la función pulmonar comienza a mejorar. La tos matutina habitual, que presentan casi todos los fumadores, empieza a desaparecer. Todo ello contribuye a una mejora en la resistencia física, permitiendo una mejor tolerancia a la hora de practicar ejercicio físico.
  • Entre el tercer y noveno mes, se siguen experimentando una serie de cambios, como la mejora de la circulación sanguínea. Esto repercute en varias patologías frecuentes, como las varices de los miembros inferiores. Por otro lado, las células que revisten los bronquios comienzan a recuperar sus cilios. Estas estructuras, similares a pequeños pelos o flecos, son las encargadas de conducir al exterior las partículas microscópicas que se adentran en el sistema respiratorio. Por ello, juegan un papel extremadamente importante en la prevención de las infecciones respiratorias, como la bronquitis o la neumonía.
  • Al año, el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio se reduce a la mitad y continúa disminuyendo de manera progresiva.
  • Tras cinco años, las arterias, previamente inflamadas debido a los efectos nocivos del tabaco, recuperan su calibre habitual, reduciéndose la posibilidad de presentar un accidente cerebrovascular.
  • El cáncer de pulmón es una neoplasia directamente relacionada con el tabaco. De hecho, se le atribuyen el 85% de los casos. Después de diez años, el riesgo de desarrollarse disminuye a la mitad.
  • A los quince años, la posibilidad de sufrir un evento cardíaco se iguala a la de una persona que no ha fumado. Si bien el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón disminuye de manera muy significativa, este no desaparece del todo.
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