21Jul. 05

«Enfermedad de Alzheimer evolucionada», una monografía multidisciplinar sobre la última fase de esta demencia

Canal: Profesional

La segunda mitad de la evolución de la enfermedad de Alzheimer, que corresponde a los cuatro o seis últimos años de la enfermedad provoca una alta comorbilidad en los pacientes que se traduce en una importante pérdida de la funcionalidad. El paciente se vuelve más frágil y vulnerable. Hasta ahora, el interés que despertaba esta fase era bastante escaso por eso un grupo de médicos expertos ha elaborado la monografía Enfermedad de Alzheimer evolucionada.

Bajo el título de Enfermedad de Alzheimer evolucionada se ha presentado recientemente la primera monografía multi-autor realizada en España sobre el período que corresponde a la segunda mitad de la evolución de la enfermedad con el fin de mejorar la atención al enfermo con demencia evolucionada. Para su elaboración, un amplio grupo de expertos en Neurología, Psiquiatría, Geriatría, Medicina Interna y Medicina de Familia han analizado los aspectos clínicos, éticos y sociales de este periodo de la enfermedad en donde las decisiones deben ser individualizadas y no equiparables.

Para el Dr. Luis Agüera, adjunto al Servicio de Psiquiatría del Hospital 12 de Octubre, «a pesar de que la demencia en sus diferentes formas clínicas se ha convertido en una enfermedad de relevancia no sólo médica sino también social, el interés por las fases más avanzadas de la demencia ha sido, en general, bastante escaso». «Con esta premisa hemos elaborado este trabajo y con el objetivo de analizar con espíritu crítico la situación tanto médica, como legal y ética en esta fase», añadió.

La monografía

El trabajo se centra en examinar la segunda mitad de la evolución de la enfermedad, un periodo marcado por una pérdida clara de la funcionalidad del paciente y por las distintas comorbilidades asociadas. En este sentido, el Dr. Félix Bermejo, jefe del servicio de Neurología del 12 de Octubre de Madrid quiso recordar que «hay que tener en cuenta que nos encontramos con personas cuya capacidad de decidir está perdida por lo que la asesoría profesional al propio paciente y a sus familiares se debe centrar en las preferencias expresadas por el paciente, en la evidencia científica y en el sentido común, sin perder nunca de vista la dignidad de la persona».

En cuanto a los aspectos terapéuticos, este trabajo cita la cita la memantina y los inhibidores de la acetilcolinesterasa como los medicamentos más utilizados con el objetivo de preservar, en la medida de lo posible, la funcionalidad del enfermo.

La monografía también dedica un apartado a la problemática social que conlleva la demencia asociada. Para el doctor Pedro Gil, responsable del Área de Psicogeriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, «la hospitalización de estos enfermos se debe evitar en la medida de lo posible ya que los hospitales no están adaptados para esta patología, por lo que el ingreso produce una ocupación que podría resolverse mejor en otro nivel asistencial, como residencias o centros de día».

La fase evolucionada de la Enfermedad de Alzheimer

La fase evolucionada de la Enfermedad de Alzheimer comienza como término medio transcurridos entre ocho y 12 años desde el inicio de la patología, aunque muchas veces es a partir del tercer o cuarto año. Se calcula que un seis por ciento de los mayores de 65 años padecen demencia severa y este porcentaje se incrementa hasta el 20 por ciento en la población mayor de 80 años. La mitad de los casos están en la fase avanzada de la demencia.

Por tanto el perfil de paciente español con Alzheimer en fase avanzada corresponde al de una persona mayor de 80 años con un grado de incapacidad funcional importante que reside en su domicilio (entre el 65 y el 90 por ciento) y necesita una atención las 24 horas del día. En esta última etapa de la enfermedad el paciente presenta múltiples comorbilidades, como la desnutrición, la deshidratación, la incontinencia o las úlceras. No obstante, hay que recordar que sólo el 47 por ciento muere en su casa, lo que significa que se está produciendo un flujo considerable de enfermos que son trasladados desde sus domicilios a centros hospitalarios o residenciales.

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