Varicela

¿Qué es?

La varicela es una enfermedad producida por el virus varicela zóster (VZV) típica de la infancia, muy contagiosa y que solo se desarrolla, como máximo, una vez a lo largo de la vida. La mayoría de los casos se dan en menores de 10 años y, a pesar de existir casos durante todo el año, es en la primavera y en el invierno cuando aumenta el número de infecciones.

La varicela se produce cuando el virus, altamente contagioso, infecta a la persona por primera vez produciendo los síntomas y reacciones cutáneas correspondientes a esta patología. Aunque suele ser una enfermedad leve, hay casos en los que puede agravarse en otra enfermedad más grave llamada herpes zóster, sobre todo si se produce a partir de la adolescencia o edad adulta.

El contagio de la varicela puede producirse de dos maneras: directo e indirecto. El primer caso se produce a través del contacto con lesiones o heridas en la piel y por vía aérea al expulsar secreciones en la tos o los estornudos. Por su parte, el contagio indirecto puede darse mediante el tacto con objetos contaminados, aunque esta opción es poco frecuente.



Causas

El virus causante de la varicela es el denominado varicela zóster, de la familia del herpesvirus, que a su vez es causante del herpes zóster en adultos. Esta patología está causada como consecuencia del contagio, tanto directo como indirecto. Aquellas personas que tienen la varicela se les considera contagiosas desde un par de días antes de que aparezcan las primeras ampollas hasta que todas ellas hayan formado costra. La varicela suele aparecer mayoritariamente en la infancia y, aunque  suele ser una patología leve, puede agravarse en niños cuyo sistema inmunitario no funcione bien como consecuencia de una enfermedad o algunos tratamientos como quimioterapia y esteroides.

Varicela: Prevención

La mejor forma de prevenir la varicela es evitar los posibles contagios. Sin embargo, al ser una enfermedad altamente contagiosa, es difícil evitar esta situación. Por eso, la mejor prevención que existe contra la varicela es la vacunación contra esta patología. Los médicos recomiendan que todos aquellos niños que no hayan pasado la varicela se vacunen. Sin embargo, muchos padres pueden dudar sobre si vacunar o no a sus hijos contra la varicela por miedo a los posibles efectos secundarios. Por eso, es necesario resaltar que esta vacuna es segura y eficaz. Al igual que cualquier otro medicamento, puede tener efectos secundarios pero la mayoría de los niños que reciben la vacuna no presentan ningún síntoma secundario por esta causa.

Varicela: Síntomas

Los síntomas frecuentes de la varicela son:
  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Dolor de estómago
  • Sarpullido (ampollas llenas de líquido sobre manchas rojas en la piel)
La aparición de las ampollas suelen aparecer primero en la zona de la cara, la parte central del cuerpo o la zona del pelo. Estas ampollas van formándose en la piel para ir convirtiéndose en costras poco a poco. Además, es frecuente que los niños con problemas en la piel, como eccemas, presenten más ampollas de lo normal. La mayoría de las ampollas que surgen en la varicela no suelen dejar cicatrices a no ser que se infecten con otras bacterias al rascarlas. Hay casos en los que algunos niños, a pesar de estar vacunados contra la varicela, presentan esta patología, aunque se manifestará de forma leve. Estos niños suelen recuperarse mucho más rápido ya que presentan pocas ampollas en comparación con aquellos que no están vacunados. Sin embargo, los vacunados infectados pueden transmitir igualmente la varicela a otras personas.

Varicela: Tratamiento

El tratamiento específico más frecuente tras una infección por varicela es la administración de fármacos que, administrados hasta 24 horas antes del inicio de la erupción de las ampollas, reduce la aparición de nuevas lesiones. La duración del tratamiento farmacológico puede oscilar entre los 5 y los 10 días. Además, el tratamiento ha de completarse con medidas generales de higiene. Es importante destacar que, en el caso de infección por varicela en un niño sano, el propio organismo es capaz de combatir la enfermedad y el tratamiento, como analgésicos, antihistamínicos o cremas para aliviar el picor, tan solo se administra para aliviar los síntomas.

Varicela: Diagnóstico

Los síntomas que aparecen tras una infección de varicela, como las ampollas en la piel acompañadas de fiebre o dolor de cabeza, facilitan claramente el diagnóstico de esta patología. Una simple revisión del médico o pediatra bastará, en la mayoría de los casos, para diagnosticar la patología. El médico definirá la posible varicela observando la erupción en la piel del paciente y cotejando los síntomas que presenta con su historial clínico. En caso de ser necesario, los exámenes de laboratorio servirán para confirmar el diagnóstico aunque esta opción es poco frecuente.
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