Úlcera por presión: Tratamiento

Tratamiento

El tratamiento de las úlceras por presión se basa en tres pilares fundamentales:

  • Aliviar y reducir al máximo posible la presión que ha provocado la úlcera.
    • Evitar acostarse o apoyar el peso corporal sobre la zona ulcerada.
    • Usar almohadillas y colchones especiales llamadas ‘antiescaras’ que distribuyen el peso para reducir la presión ejercida sobre la llaga.
    • Usar almohadas para que el peso descanse sobre las zonas carnosas del cuerpo.
    • Usar almohadas bajo las pantorrillas para mantener los talones ligeramente levantados.
    • En una silla de ruedas sentarse derecho y con la espalda recta, evitando apoyar el peso sobre la zona sacra al final de la espalda.
    • Cambiar de posición cada 2 horas como mínimo. Los cambios de posición deben ser más frecuentes cuanto mayor es el peso corporal.
  • Tratar la úlcera con las medidas necesarias para que el tejido se vuelva a regenerar y cicatrizar progresivamente.
    • Mantener las heridas limpias y libres de tejido muerto (tejido necrótico).
    • Se pueden limpiar enjuagando la zona lesionada con una solución de agua y sal por ejemplo, suero fisiológico.
    • La úlcera se debe mantener cubierta con un apósito o un vendaje especial. En la actualidad existen apósitos de diversos materiales, por ejemplo de hidrocoloide, una especie de gel que se amolda a la superficie de la llaga;, de alginato, un tipo de sal con sodio y calcio; de poliuretano, que permiten la transpiración; de hidrogel, con una gran proporción de agua, que aporta un ambiente más húmedo a la herida; de carbón activado con plata, que tiene efecto antiséptico, etcétera.
    • Según el tipo de material utilizado, el estadio de la úlcera y si está infectada o no, se realiza una cura y cambio de apósito diario o cada más días.
    • El tejido muerto o necrótico dentro de la llaga, que parece una costra endurecida, puede interferir con la curación y favorecer una infección. Es importante retirar esta costra o escara necrótica por una técnica que se llama desbridamiento.
    • Cuando hay dolor se pueden administrar analgésicos o calmantes para alivio de los síntomas.
    • Cuando ocurre una infección se debe añadir tratamiento antibiótico por vía sistémica, es decir, oral, intramuscular o intravenoso, dependiendo de cada caso.
  • Mejorar la alimentación, las condiciones de higiene y prevención de infecciones para contribuir a que la úlcera se cure.
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