Úlcera por presión: Diagnóstico

Diagnóstico

El diagnóstico de las úlceras por presión es fundamentalmente clínico. Se establece por la observación en la exploración física y la historia de inmovilidad.

Se pueden clasificar en 4 estadios según la evolución:

  • Estadio I: Alteración observable de la piel íntegra, que se manifiesta con eritema cutáneo (enrojecimiento) que no se torna pálido cuando se aprieta ligeramente sobre él.
  • Estadio II: Pérdida parcial del grosor de la piel que afecta a las capas de la piel llamadas epidermis, dermis o a las dos. Tiene el aspecto como si fuera una abrasión o una ampolla o superficial.
  • Estadio III: Pérdida total del grosor de la piel. En este estadio ya está presente la necrosis o muerte del tejido subcutáneo.
  • Estadio IV: Pérdida total del grosor de la piel con una destrucción extensa, también necrosis o muerte del tejido muscular. Puede haber afectación del hueso y de las estructuras de sostén (tendones, cápsula articular…)

Los signos que facilitan la sospecha de infección en una úlcera por presión son:

  • Presencia de pus espeso, amarillo o verde
  • Mal olor
  • Enrojecimiento, calor o hinchazón alrededor de la úlcera
  • Sensibilidad aumentada o dolor al tocar alrededor de la úlcera.

Se pueden tomar muestras de la secreción que produzca la llaga para enviar al laboratorio y proceder a un cultivo que demuestre cuál es el germen causante de la infección y a qué antibióticos es sensible o resistente (antibiograma).

Cuando una úlcera por presión se está curando se puede percibir que se hace más pequeña progresivamente, supura menos líquido y se observan tejidos nuevos y sanos de color rojo claro o rosado con apariencia abultada y brillante en el fondo de la llaga.

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