Úlcera por presión

¿Qué es?

Una úlcera por presión es una zona de la piel que se lesiona debido a estar en la misma posición y recibiendo presión en el mismo lugar durante un tiempo excesivo. También se conocen como úlceras por decúbito.

Las úlceras por presión ocasionaron 29.000 muertes en todo el mundo en el año 2013. Lo mejor es la prevención de las úlceras por presión, ya que una vez aparecen son muy difíciles de eliminar. Los lugares más frecuentes donde aparecen son las prominencias óseas como codos, talones, caderas, tobillos, hombros, espalda y parte posterior de la cabeza.

Úlcera por presión: Prevención

De cara a la prevención de la ulcera por presión hay que:
  • Mantener la piel seca y limpia. No restregar con fuerza al lavarse ni usar jabones fuertes.
  • Usar cremas que hidraten y protejan la piel.
  • Cambiar la posición de forma frecuente, por ejemplo cada dos horas.
  • Utilizar colchones, almohadas o materiales que alivien la presión.
  • Adoptar una postura adecuada al permanecer sentado en una silla de ruedas
  • Mantener un estado nutricional óptimo con una alimentación saludable.

Úlcera por presión: Síntomas

Las úlceras por presión pueden presentarse en distintos niveles de gravedad:
  • Zona de piel enrojecida u oscura.
  • Descamación de la piel
  • Dolor
  • Escozor o picor local
  • Herida que no se cura
  • Necrosis o zonas de piel muerta
Los lugares más comunes de aparición son aquellos donde los huesos sobresalen ligeramente y hay menos grasa subcutánea que ejerza de amortiguador de la presión:
  • Región sacra
  • Caderas
  • Rodillas, en la parte de atrás y los lados.
  • Tobillos
  • Omoplatos o escápulas
  • Codos
  • Zona occipital de la cabeza
En casos extremos pueden llegar a formarse verdaderas cavidades donde la lesión no solo afecta a la piel, sino también a la grasa subcutánea, al músculo, hasta llegar al hueso. Las úlceras por presión implican un mayor riesgo de contraer infecciones a través de la piel dañada. Síntomas que indican que la úlcera está infectada:
  • Pus espeso de color amarillento o verdoso.
  • Mal olor en la úlcera.
  • Márgenes de la úlcera rojos o hinchados.
  • Dolor alrededor.

Úlcera por presión: Tratamiento

El tratamiento de las úlceras por presión se basa en tres pilares fundamentales:
  • Aliviar y reducir al máximo posible la presión que ha provocado la úlcera.
    • Evitar acostarse o apoyar el peso corporal sobre la zona ulcerada.
    • Usar almohadillas y colchones especiales llamadas ‘antiescaras’ que distribuyen el peso para reducir la presión ejercida sobre la llaga.
    • Usar almohadas para que el peso descanse sobre las zonas carnosas del cuerpo.
    • Usar almohadas bajo las pantorrillas para mantener los talones ligeramente levantados.
    • En una silla de ruedas sentarse derecho y con la espalda recta, evitando apoyar el peso sobre la zona sacra al final de la espalda.
    • Cambiar de posición cada 2 horas como mínimo. Los cambios de posición deben ser más frecuentes cuanto mayor es el peso corporal.
  • Tratar la úlcera con las medidas necesarias para que el tejido se vuelva a regenerar y cicatrizar progresivamente.
    • Mantener las heridas limpias y libres de tejido muerto (tejido necrótico).
    • Se pueden limpiar enjuagando la zona lesionada con una solución de agua y sal por ejemplo, suero fisiológico.
    • La úlcera se debe mantener cubierta con un apósito o un vendaje especial. En la actualidad existen apósitos de diversos materiales, por ejemplo de hidrocoloide, una especie de gel que se amolda a la superficie de la llaga;, de alginato, un tipo de sal con sodio y calcio; de poliuretano, que permiten la transpiración; de hidrogel, con una gran proporción de agua, que aporta un ambiente más húmedo a la herida; de carbón activado con plata, que tiene efecto antiséptico, etcétera.
    • Según el tipo de material utilizado, el estadio de la úlcera y si está infectada o no, se realiza una cura y cambio de apósito diario o cada más días.
    • El tejido muerto o necrótico dentro de la llaga, que parece una costra endurecida, puede interferir con la curación y favorecer una infección. Es importante retirar esta costra o escara necrótica por una técnica que se llama desbridamiento.
    • Cuando hay dolor se pueden administrar analgésicos o calmantes para alivio de los síntomas.
    • Cuando ocurre una infección se debe añadir tratamiento antibiótico por vía sistémica, es decir, oral, intramuscular o intravenoso, dependiendo de cada caso.
  • Mejorar la alimentación, las condiciones de higiene y prevención de infecciones para contribuir a que la úlcera se cure.

Úlcera por presión: Diagnóstico

El diagnóstico de las úlceras por presión es fundamentalmente clínico. Se establece por la observación en la exploración física y la historia de inmovilidad. Se pueden clasificar en 4 estadios según la evolución:
  • Estadio I: Alteración observable de la piel íntegra, que se manifiesta con eritema cutáneo (enrojecimiento) que no se torna pálido cuando se aprieta ligeramente sobre él.
  • Estadio II: Pérdida parcial del grosor de la piel que afecta a las capas de la piel llamadas epidermis, dermis o a las dos. Tiene el aspecto como si fuera una abrasión o una ampolla o superficial.
  • Estadio III: Pérdida total del grosor de la piel. En este estadio ya está presente la necrosis o muerte del tejido subcutáneo.
  • Estadio IV: Pérdida total del grosor de la piel con una destrucción extensa, también necrosis o muerte del tejido muscular. Puede haber afectación del hueso y de las estructuras de sostén (tendones, cápsula articular…)
Los signos que facilitan la sospecha de infección en una úlcera por presión son:
  • Presencia de pus espeso, amarillo o verde
  • Mal olor
  • Enrojecimiento, calor o hinchazón alrededor de la úlcera
  • Sensibilidad aumentada o dolor al tocar alrededor de la úlcera.
Se pueden tomar muestras de la secreción que produzca la llaga para enviar al laboratorio y proceder a un cultivo que demuestre cuál es el germen causante de la infección y a qué antibióticos es sensible o resistente (antibiograma). Cuando una úlcera por presión se está curando se puede percibir que se hace más pequeña progresivamente, supura menos líquido y se observan tejidos nuevos y sanos de color rojo claro o rosado con apariencia abultada y brillante en el fondo de la llaga.
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