Tuberculosis osteoarticular

¿Qué es?

La tuberculosis es la infección causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis o Bacilo de Koch. En la tuberculosis osteoarticular se afectan el hueso y la articulación.

La tuberculosis osteoarticular representa entre el 3 y 5 de cada 100 casos de tuberculosis fuera de los pulmones y ocurre con más frecuencia en personas menores de 25 años.

Causas

La causa de la tuberculosis osteoarticular es la infección crónica de la bacteria Mycobacterium tuberculosis localizada en el hueso y/o la articulación. El origen de la infección es en el pulmón, que después se disemina a otros órganos por la sangre o por vía linfática, donde pueden permanecer en estado latente y manifestarse mucho tiempo después.

Tuberculosis osteoarticular: Síntomas

Los síntomas de la tuberculosis osteoarticular en el inicio de la enfermedad suelen manifestarse de forma local. Por ejemplo: dolor óseo o articular, inflamación, aumento de volumen (edema), claudicación y limitación en los movimientos. Estos síntomas iniciales pueden mantenerse durante semanas o meses. Los síntomas de tipo general son más infrecuentes y pueden suponer pérdida de peso, fiebre, letargia y debilidad. En algunos casos puede presentarse con un absceso o una fístula e incluso con un proceso destructivo de la articulación y el hueso. Esta enfermedad ha sido llamada la gran simuladora, ya que sus principales síntomas podrían confundirse con otras enfermedades como sinovitis, artritis reumatoide juvenil, osteomielitis y procesos neoplásicos, lo cual hace muy difícil su diagnóstico.   Las partes del cuerpo donde se localiza la tuberculosis osteoarticular de forma más frecuente (80% de los casos) son:
  • Columna (espondilitis tuberculosa, o mal de Pott).
  • Cadera (coxitis tuberculosa).
  • Rodilla.
Otras localizaciones son:
  • Sacro ilíaca.
  • Tarso y carpo.
  • Hombro.
  • Codo.
  • Tobillo.

Tuberculosis osteoarticular: Diagnóstico

El diagnóstico de la tuberculosis osteoarticular se basa en la historia clínica, exploración física y pruebas complementarias que se pueden solicitar para confirmar el diagnóstico. Las pruebas posibles son: - Test de Mantoux o prueba de tuberculina - Radiografías - Tomografía axial computarizada (TAC) - Baciloscopia (detección de bacterias en muestras de esputo) - Cultivo y biopsia con análisis de anatomía patológica - Análisis de sangre

Tuberculosis osteoarticular: Tratamiento

El tratamiento de la tuberculosis osteoarticular de elección son los fármacos antituberculosos. Es un tratamiento a largo plazo durante 12 meses, ya que existe una elevada tasa de reincidencias si se realizan ciclos cortos de tratamiento. La cirugía está indicada en los casos en los que las lesiones se compliquen con abscesos, lesiones destructivas crónicas, falta de respuesta al tratamiento u otras secuelas.

Tuberculosis osteoarticular: Prevención

En general, la infección por tuberculosis se previene mediante las medidas higiénicas o de asilamiento que eviten el contagio de persona a persona. También está disponible la vacuna para determinadas personas de riesgo y personal sanitario. Cuando a una persona cercana o un familiar se le diagnostica infección tuberculosa, se realiza un estudio para identificar los contagios y administrar un tratamiento antituberculoso o una quimioprofilaxis con medicamentos que impidan que se desarrolle la enfermedad. Una vez diagnosticada la enfermedad tuberculosa, es importante asegurar que el tratamiento elimina la bacteria del organismo para evitar el riesgo de desarrollo de tuberculosis crónica.
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