Síndrome mielodisplásico

Síndrome mielodisplásico: ¿Qué es?

Se define al síndrome mielodisplásico como un grupo de cánceres de la sangre en los que las células inmaduras de la sangre, llamadas blastocitos, no llegan a terminar su proceso de maduración. Dentro de las posibilidades tumorales, podemos citar la leucemia, el linfoma y el mieloma múltiple.

En condiciones normales, la médula ósea es la encargada de producir las células madre sanguíneas, también denominadas células inmaduras que al madurar se convierten en células madre linfoides, que seguirán evolucionando hasta dar paso  a los glóbulos blancos o células madre mieloides, que se convertirán en glóbulos rojos, plaquetas o glóbulos blancos.

Esta conversión de las células inmaduras no se produce en los pacientes con síndromes mielodisplásicos; estas células mueren en la médula o al poco de entrar en la sangre por lo que se ven disminuidos el número de glóbulos rojos, blancos y plaquetas sanas por lo que estas personas son propensas a infecciones, anemia o sangrados.

Síndrome mielodisplásico: Síntomas

Los síndromes mielodisplásicos al principio pueden no dar síntomas y ser un hallazgo en una analítica. Cuando dan la cara suelen hacerlo dando dificultad para respirar, cansancio, malestar generalizado, palidez de la piel, tendencia a sangrar o a que se formen hematomas, fiebre sin foco o predisposición a infecciones.

Síndrome mielodisplásico: Diagnóstico

Para el diagnóstico del síndrome mielodisplásico se empieza con la sospecha por los síntomas que pueden sugerir la enfermedad tras lo cual se analizará la sangre y la médula ósea para confirmar el diagnóstico de presunción. Para esto se pueden realizar una serie de pruebas:
  • Recuento de células sanguíneas (frotis): mide las diferentes células sanguíneas. En el síndrome mielodisplásico normalmente hay escasez de glóbulos blancos y de plaquetas y también se aprecian blastos y anomalías en el tamaño y la forma de las células sanguíneas.
  • Pruebas de médula ósea: a través de la aspiración y la biopsia se toman muestras de la médula ósea y se analizan. Normalmente el lugar para la toma es la cadera. Este estudio sirve para el diagnóstico y para la clasificación. De la muestra tomada se observará Los el tamaño y la forma de las células y determinan si los glóbulos rojos contienen partículas de hierro, si existen blastos y pocas células maduras. Para el diagnóstico de síndrome mielodisplásico se debe tener menos de 20% de blastos en la médula ósea. Si este valor está por encima, la sospecha seria una leucemia.
  • Estudios genéticos moleculares: en busca de intentar encontrar anomalías cromosómicas y genéticas.

Síndrome mielodisplásico: Tratamiento

Para el tratamiento de los síndrome mielodisplásicos se pueden seguir 5 vías de actuación:
  • Quimioterapia: medicación utilizada para detener el crecimiento de las células cancerosas mediante su destrucción y evitación de la multiplicación.
  • Terapia farmacológica: existen varios ensayos clínicos que miden la efectividad de nuevas opciones como el ácido retinoico 13-cis.
  • Trasplante de células madre: suele usarse para reemplazar las células que se generan en la sangre al destruirse en la quimioterapia
  • Cuidados médicos de apoyo: para aliviar los síntomas de esta enfermedad
  • Terapia dirigida: tratamiento que utiliza medicamentos u otras sutancias para atacar las células cancerosas sin dañar las células normales. Suelen usarse los inhibidores de la tirosina cinasa

Síndrome mielodisplásico: Prevención

Para prevenir la aparición del síndrome mielodisplásico lo ideal sería actuar evitando los factores de riesgo. No fumar puede reducir el riesgo de estas enfermedades. El tratamiento del cáncer con quimioterapia y radiación puede causar de manera secundaria síndrome mielodisplásico. Debe evitarse la exposición a sustancias químicas que se sabe causan cáncer, como el benceno, pudiese disminuir el riesgo de padecer síndromes mielodisplásicos. Sin embargo, la mayoría de las personas con síndromes mielodisplásicos no tiene ninguna exposición prevenible y conocida a la radiación ocupacional y ambiental ni a sustancias químicas lo que dificulta la prevención de esta enfermedad.
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