Síndrome del cuidador quemado: Prevención

Prevención

La prevención del síndrome del cuidador quemado puede realizarla cada persona por su cuenta y también con el apoyo de profesionales de la salud o de grupos de apoyo que sean específicos para la situación que vive cada cuidador y la persona dependiente (por ejemplo, grupos de familiares de personas con alzhéimer, o enfermedades mentales, o enfermedades crónicas, o secuelas de un daño cerebral como un ictus, etcétera).

Algunas de las recomendaciones para la prevención son:

  • Evitar se un cuidador único y siempre que sea posible involucrar a otras personas de confianza en los cuidados.
  • Expresar los sentimientos propios que la tarea de cuidador/a produce a uno mismo.
  • Adquirir y mantener hábitos de vida saludable: alimentación equilibrada, actividad física, evitar el consumo de sustancias tóxicas o excitates (tabaco, alcohol, café o bebidas estimulantes…)
  • Administrar el tiempo de modo que se pueda disfrutar de tiempo libre para uno mismo reservado para hacer actividades placenteras y relajantes, que produzcan satisfacción.
  • Mantener las aficiones previas y las relaciones personales
  • Evitar el estrés, planificar con antelación las situaciones dificultosas.
  • Mantener una actitud mental positiva, practicar algún tipo de técnica de relajación, meditación u oración.
  • Adaptar el entorno de vida para que sea estable y seguro, para facilitar que no se produzcan accidentes innecesarios.
  • Obtener información adecuada y formación necesaria, si se da el caso de cuidados que lo requieran.
  • Ante la menor duda o dificultad solicitar ayuda de profesionales sanitarios cualificados.
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