Síndrome de Stokes-Adams

¿Qué es?

El síndrome de Stokes-Adams es un trastorno en el que ocurre una pérdida de consciencia (estado de alerta) de forma repentina y pasajera, en ocasiones se acompaña de convulsiones.

También se ha llamado enfermedad del pulso lento.

El nombre se debe a los médicos de origen irlandés que lo describieron en el siglo XIX, William Stokes y Robert Adams.

Causas

La causa del síndrome de Stokes-Adams es la falta de flujo sanguíneo al cerebro, que a su vez es provocado por una disminución en el volumen de sangre por minuto que sale bombeada desde el corazón (gasto cardíaco). Este efecto puede ser debido a alteraciones en el ritmo cardíaco (arritmias), por ejemplo un bloqueo cardíaco, una fibrilación ventricular, una parada cardíaca (asistolia), o también por sustancias venenosas que produzcan arritmias como el antimonio.

Síndrome de Stokes-Adams: Síntomas

El síntoma principal del síndrome de Stokes-Adams es la pérdida del conocimiento (síncope) que puede durar unos treinta segundos. Antes de quedar inconsciente la persona puede notarse más pálida y el ritmo cardíaco sufre una pausa. En ocasiones además se añaden convulsiones de unos 15-20 segundos de duración. La respiración se mantiene con normalidad durante el tiempo en que está inconsciente o convulsionando. Una vez se recupera la consciencia de forma espontánea, también retorna el color de la piel o incluso ruborización por el bombeo rápido de sangre. Al ser un síncope desencadenado por una arritmia cardíaca, no depende de la posición en que se encuentre el paciente. También puede ocurrir durante el sueño, y en ese caso la persona se despierta con el calor y ruborización posterior.

Síndrome de Stokes-Adams: Diagnóstico

El diagnóstico del síndrome de Stokes-Adams se realiza mediante una historia clínica detallada en la que destaca la palidez antes de la crisis y el rubor al recuperar la consciencia. También la exploración física permite definir los síntomas característicos, sobretodo si el episodio de pérdida del conocimiento es presenciada por el personal sanitario. Como prueba complementaria, el electrocardiograma permite demostrar el tipo de arritmia que desencadena el síncope, como bloqueo aurículo ventricular, fibrilación ventricular o asistolia.

Síndrome de Stokes-Adams: Tratamiento

El tratamiento del síndrome de Stokes-Adams en urgencias durante el momento de la crisis se basa en los fármacos que permitan que el corazón pueda mantener su función de bombear la sangre, por ejemplo isoprenalina o adrenalina. También se deben tratar las arritmias que desencadenen las crisis. El tratamiento definitivo es la colocación de un marcapasos cardíaco. El pronóstico tras el tratamiento suele ser favorable.

Síndrome de Stokes-Adams: Prevención

No se conoce una forma de prevención del síndrome de Stokes-Adams diferente del propio tratamiento con implantación de un marcapasos cardíaco.
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