Sarampión

¿Qué es?

El sarampión es una enfermedad infecciosa causada por un virus. Se clasifica dentro del grupo de las enfermedades víricas exantemáticas, es decir, que producen una erupción en la piel. Se considera una enfermedad muy contagiosa y grave. En épocas anteriores a la vacunación de la población, el sarampión llegaba a causar 2,6 millones de muertes al año. Actualmente, es más frecuente en niños.

 

Causas

La causa del sarampión es la infección por el virus de la familia Paramixoviridae del género Morbilivirus. El virus del sarampión se transmite a través del contacto directo entre personas y por el aire. Es muy contagioso, hasta el punto que se puede predecir que el 90% de las personas que entren en contacto con una persona enferma de sarampión contraerán la enfermedad a menos que no estén vacunados. El contagio se produce principalmente por contacto con los fluidos nasales (mucosidad) o de la boca y la garganta de una persona infectada, por ejemplo, a través del estornudo o la tos, que pueden lanzar gotitas microscópicas de estos fluidos al aire.

Sarampión: Síntomas

Los síntomas del sarampión comienzan tras un período de incubación entre 8 y 12 días después de haber estado expuesto al contagio del virus. La erupción cutánea es el síntoma principal y tiene las siguientes características:
  • Aparece generalmente de 3 a 5 días después de los primeros signos de la enfermedad.
  • Puede durar de 4 a 7 días.
  • Empieza en la cabeza y se extiende a otras zonas, desplazándose cuerpo abajo.
  • Puede aparecer como manchas planas y decoloradas (máculas) o puntos rojos sólidos y elevados (pápulas) que después se juntan entre ellos.
  • Produce intenso prurito o picazón.
Otros síntomas que pueden ocurrir en el sarampión son:
  • Ojos rojos.
  • Tos.
  • Fiebre.
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia).
  • Dolor muscular.
  • Enrojecimiento e inflamación de los ojos (conjuntivitis).
  • Congestión nasal.
  • Dolor de garganta.
  • Diminutas manchas blancas dentro de la boca (manchas de Koplik).

Sarampión: Diagnóstico

El diagnóstico del sarampión es fundamentalmente clínico, es decir, se basa en la historia clínica y la exploración física, sobre todo, a partir de observar las manchas en la boca o la erupción en la piel y su evolución. También se pueden realizar análisis de sangre si se considera necesario.

Sarampión: Tratamiento

El tratamiento para el sarampión es de tipo sintomático, es decir, para aliviar los síntomas. No existe un tratamiento específico para eliminar el virus. Los síntomas se tratan con reposo, analtésicos y antipiréticos como el paracetamol y medidas de confort. En algunos casos se administran suplementos de vitamina A, que reducen el riesgo de complicaciones. Las complicaciones posibles son: bronquitis, neumonía, encefalitis, otitis...

Sarampión: Prevención

La prevención del sarampión es principalmente la vacunación, ya que la vacuna del sarampión es muy efectiva y su efecto aporta inmunidad a la persona de por vida.
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