Quiste aracnoideo

¿Qué es?

El quiste aracnoideo es una bolsa llena de líquido cefalorraquídeo que se localiza entre el cerebro o la médula espinal y la membrana aracnoidea (una de las tres meninges que recubren el sistema nervioso central).

La mayoría de los quistes aracnoideos se sitúan por la parte del lóbulo temporal del cerebro, en la zona del cráneo, llamada fosa craneana media. Los quistes aracnoideos en la médula espinal son menos frecuentes.

Los hombres tienen cuatro veces más posibilidades de tener quistes aracnoideos que las mujeres.

Causas

La causa del quiste aracnoideo puede ser diferente según se trate de un quiste primario o secundario:
  • Los quistes aracnoideos primarios están presentes en el mismo momento de nacer y ocurren como resultado de alteraciones en el desarrollo del cerebro y la médula espinal durante las primeras semanas de embarazo.
  • Los quistes aracnoideos secundarios no son tan frecuentes como los quistes primarios. Se desarrollan como consecuencia de una lesión cerebral, tras una meningitis, por un tumor cerebral o por complicaciones de una operación de neurocirugía.

Quiste aracnoideo: Síntomas

Los síntomas del quiste aracnoideo en la mayoría de las personas se suelen desarrollar antes de los 20 años y de forma especial durante el primer año de vida. Pero en algunos casos no se llegan nunca a presentar síntomas. La ubicación y tamaño del quiste condicionan los diferentes síntomas:
  • Un quiste aracnoideo alrededor del cerebro produce cefalea, náuseas y vómito, convulsiones, alteraciones auditivas y visuales, vértigo y problemas con el equilibrio y la marcha.
  • Un quiste aracnoideo alrededor de la médula espinal produce compresión de la médula o las raíces nerviosas, dolores progresivos en la espalda y las piernas, hormigueo o adormecimiento en las piernas o en los brazos.

Quiste aracnoideo: Diagnóstico

El diagnóstico de un quiste aracnoideo, por lo general, necesita realizarse en base a la historia clínica y la exploración física. Son de utilidad diagnóstica las imágenes obtenidas del sistema nervioso central con una tomografía axial computarizada (TAC) o una resonancia magnética. La resonancia magnética permite ayudar a distinguir los quistes aracnoideos llenos de líquido de otro tipo de quistes.

Quiste aracnoideo: Tratamiento

El tratamiento del quiste aracnoideo depende de la ubicación y tamaño de este quiste. Cuando el quiste es pequeño, no produce afectación sobre el tejido vecino ni tampoco ocasiona síntomas. Puede plantearse no realizar un tratamiento agresivo y mantener un control y conducta expectante. En los casos en que sí se decide una intervención terapéutica, antiguamente se colocaba un drenaje para vaciar el líquido del quiste. Actualmente, con las técnicas de microneurocirugía y endoscopia, se realiza una cirugía mínimamente invasiva para retirar las membranas del quiste o abrirlo de modo que drene del líquido cefalorraquídeo y se pueda reabsorber. Los síntomas en general desaparecen o mejoran con el tratamiento. Los quistes aracnoideos graves sin tratar pueden causar daños neurológicos permanentes, sobre todo, si tienen una expansión progresiva o se complican con hemorragia que lesiona el cerebro o la médula espinal.

Quiste aracnoideo: Prevención

La prevención de un quiste aracnoideo no es siempre posible, pero sí resulta de gran utilidad una detección precoz de esta alteración para poder manejarla de forma adecuada cuanto antes sea posible para que no produzca complicaciones en el sistema nervioso central.
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