Parkinson: Diagnóstico

Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad de Parkinson idiopática o primaria  es clínico, es decir, basado en sus manifestaciones clínicas y no existe un marcador biológico de la enfermedad.

Existen unos criterios diagnósticos basados en 4 apartados:

  1. Presentar al menos 2 de los síntomas motores: temblor en reposo, rigidez, bradicinesia e inestabilidad postural
  2. Mejorar tras el tratamiento con L-dopa
  3. Descartar parkinsonismos secundarios (ver en Causas)
  4. Ausencia de síntomas o signos incompatibles con la enfermedad de Parkinson, como: polineuropatía, mioclonías, crisis oculogiras, afectación del asta anterior, signos cerebelosos, etc…

Esto permite diagnosticar la enfermedad cuando ya están presentes sus síntomas motores característicos, lo cual implica que ya está avanzada.

Las manifestaciones de la enfermedad son patentes cuando la pérdida neuronal en la parte compacta de la sustancia negra es del 60-70% y la pérdida de dopamina en el estriado alcanza el 80%. No se sabe con certeza cuánto tiempo pasa hasta llegar a esta situación, pero se trata de un proceso lento de al menos varios años de duración.

Existe un periodo previo a la aparición de los síntomas característicos de la enfermedad de Parkinson establecida que es denominado periodo premotor  durante  el cual pueden producirse algunas manifestaciones clínicas como la depresión, el dolor, la pérdida de olfato, el estreñimiento,  el trastorno del sueño REM, torpeza, etc…La alteración del olfato es muy frecuente. Se inicia en la fase premotora. Aproximadamente un 20% de los pacientes pueden presentar depresión previa al diagnóstico. El trastorno del comportamiento del sueño REM consiste en ensoñaciones muy vívidas con movimientos incluso violentos en relación  con el  sueño, de carácter desagradable y contenido persecutorio. El dolor es, a menudo, uno de los síntomas de este periodo preclínico. Puede ser primario o secundario a una cierta falta de movimiento. En muchas ocasiones afecta a uno de los hombros, motivo por el que en ocasiones los pacientes son diagnosticados de padecer un “hombro doloroso”.

Además de la clínica, también pueden ser útiles algunas pruebas complementarias, tanto para el diagnóstico  como para el diagnóstico diferencial, como  técnicas de imagen estructural o funcional:

  • SPECT con βCIT. Es la más empleada en la actualidad
  • Gammagrafía con MIBG en el corazón
  • Ultrasonografía transcraneal
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