Neumonía: Síntomas

Síntomas

En la neumonía adquirida en la comunidad o extrahospitalaria, clásicamente se habla de dos formas de manifestarse la  infección pulmonar, por tanto, nos encontraríamos con los siguientes síntomas de la neumonía en estos casos:

- La forma típica de presentación de una neumonía y que lleva al paciente a solicitar asistencia sanitaria suele ser un cuadro clínico  brusco, agudo,  de fiebre alta, más de 38ºC, escalofríos, sudoración,  tos con expectoración purulenta (herrumbrosa) y dolor punzante, a veces intermitente, que se intensifica con la respiración profunda o con la tos. También puede acompañarse de dolor de cabeza, malestar general y en casos más graves, de dificultad para respirar (disnea).

Si el germen causante es el neumococo, es muy característica la reactivación de un herpes labial acompañando a los síntomas propios de la infección respiratoria baja.  En ancianos con frecuencia se produce un cuadro confusional acompañante, con agitación y desorientación temporo-espacial. En la exploración hay que destacar la auscultación pulmonar en la que se escuchan  habitualmente  crepitaciones (ruidos de burbujeo) en la zona afectada durante la inspiración y no desaparecen tras toser. Es debido al acúmulo de secreciones tanto en los bronquios como en los alveolos del pulmón afectado. También es audible en ocasiones un soplo tubárico.

- Hay una forma denominada atípica que se caracteriza porque tiene un inicio menos brusco con fiebre sin escalofríos, dolor de cabeza, dolor de músculos y articulaciones y tos seca sin expectoración. La auscultación pulmonar suele ser normal o escucharse ocasionalmente  algún crepitante o alguna sibilancia.

Los síntomas de la neumonía pueden variar en frecuencia e intensidad

En general, la frecuencia e intensidad de los síntomas  de la neumonía varían de acuerdo a distintos aspectos como puede ser: el tipo de germen que ha producido la infección, la amplitud  y la localización de la  infección y si afecta a uno o a ambos pulmones, y también son importantes  la edad y el estado de salud del paciente así como la existencia de enfermedades crónicas acompañantes.

En el caso de los ancianos, como se ha comentado previamente, la forma de presentación de los síntomas puede ser menos clara por lo que habrá que poner especial cuidado en la valoración de los signos y síntomas con los que acude a consulta, manteniendo alto el grado de sospecha, sobre todo en pacientes añosos con conocidos factores de riesgo de contraer una neumonía como es la cardiopatía, la enfermedad cerebro-vascular, la demencia y la broncopatía crónica.

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