Neumonía: Diagnóstico

Diagnóstico

Para el diagnóstico de la neumonía es muy importante la sintomatología que presenta el paciente que acude a la consulta. Generalmente, el paciente que tiene neumonía acude a su médico porque lleva algunos días con malestar general, tos y fiebre alta con escalofríos que, en un primer momento, achaca a un resfriado común o a gripe y que trata con analgésicos y que  evoluciona a una tos con expectoración muco-purulenta y con dolor punzante que aumenta con la respiración profunda y con la expectoración.

En los ancianos la forma de presentación es, en muchas ocasiones, más atípica: puede que no presente fiebre, no expectore o incluso que la tos sea escasa siendo el primer signo de alarma un deterioro cognitivo, caídas frecuentes, una incontinencia de esfínteres o un empeoramiento de alguna enfermedad que tenga de base el anciano.  

Siendo la clínica que presenta el paciente muy importante para elaborar un juicio clínico inicial, el médico solicita, además, una serie de pruebas complementarias que ayudarán, no sólo a confirmar el diagnóstico, sino a valorar la gravedad y  a la toma de decisiones tanto para instaurar el tratamiento domiciliario como para para recomendar el ingreso del paciente  en un  centro hospitalario si lo considera necesario.  

Se estima que aproximadamente el 30% de las neumonías requieren ingreso hospitalario para su tratamiento. Esto ocurre en situaciones en las que no ha habido respuesta a un tratamiento inicial, o el paciente tiene enfermedades crónicas subyacentes importantes o presenta una complicación llamada derrame pleural o en aquellos casos en los que la infección pulmonar está muy extendida o está presente en los dos pulmones.

Pruebas complementarias:

  • Radiografías de tórax para tener una imagen de la localización y extensión de la neumonía y tras el tratamiento para valorar la evolución. Se considera, asociado a la sintomatología,  el “patrón oro” del diagnóstico.  También sirve para distinguirla de una bronquitis aguda.  Debe pedirse con carácter de urgencia.
  • Analítica de sangre: hemograma y bioquímica básica. Su comprobación es importante porque informan sobre el estado del paciente y contribuyen a su clasificación en diferentes escalas pronosticas. La bioquímica debe incluir el estudio de la función renal, la función hepática y los electrolitos.
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