Hidatidosis

¿Qué es?

La hidatidosis es una enfermedad parasitaria grave producida por las larvas de un gusano plano llamado Equinococcus granulosus.

Puede afectar a animales, tanto salvajes como domésticos, y también al ser humano.

Es una de las enfermedades parasitarias más importantes en los países de clima templado.

También se conoce como quiste hidatídico.

Causas

La causa de la hidatidosis es la infestación por el parásito Equinococcus granulosus. Este parásito tiene un ciclo de vida complejo y necesita dos huéspedes para sobrevivir:
  • Huésped definitivo que en el que se aloja el gusano adulto, que son los perros y otros animales de la familia de los cánidos, como lobos, coyotes, chacales, zorros, dingos, etc..
  • Huésped intermediario donde se desarrolla la larva, que son diversas especies de animales herbívoros, omnívoros y también el hombre.
El parásito adulto vive en el intestino del huésped definitivo, por ejemplo de un perro, y sus huevo se expulsan por las heces del animal. Si un animal que es un huésped intermedio, por ejemplo una oveja, ingiere de forma accidental los huevos del parásito que se encuentran en agua o plantas contaminadas, estos huevos llegan hasta su intestino y una vez en la parte del duodeno se liberan las larvas llamadas ‘oncosferas’ que migran por el torrente sanguíneo hacia el hígado, los pulmones, los riñones, los huesos o el cerebro. Dentro de estos órganos diana las larvas forman quistes donde los parásitos proliferan de forma indefinida. El ciclo se cierra cuando un animal carnívoro como el perro come carne de un herbívoro que contiene quistes hidatídicos, de forma que se desarrolla el parásito adulto en su intestino.

Hidatidosis: Síntomas

La hidatidosis en los seres humanos puede ser asintomática durante años, es decir, sin manifestar síntomas y solo detectarse como un hallazgo casual tras alguna prueba de imagen radiológica o en una ecografía, por ejemplo. Pero en cambio, en algunos casos puede resultar mortal, por ejemplo si produce un shock anafiláctico por la presencia del parásito, o si la invasión por quistes hidatídicos afecta a un órgano vital. Los quistes hidatídicos crecen en el interior de los tejidos de forma lenta, como un tumor, aunque no sea una enfermedad tumoral. La velocidad de crecimiento puede ser aproximadamente de 1 centímetro por año. Pueden llegar a alcanzar grandes tamaños, por ejemplo 20 centímetros. Según los órganos que se afecten pueden ocasionar:
  • Hidatidosis hepática: alteración de las enzimas hepáticas, ictericia…
  • Hidatidosis pulmonar: tos, hemoptisis (sangrado por las vías respiratorias), expulsión de quistes por la tos…
  • Hidatidosis cerebral: convulsiones, alteración del estado de consciencia o de la personalidad…

Hidatidosis: Diagnóstico

El diagnóstico de la hidatidosis se basa en la historia clínica en la que se puede relacionar un antecedente de ingesta de aguas o alimentos contaminados por las heces de perros o animales de la familia de los cánidos que están infectados de este parásito. También son importantes los hallazgos de la exploración física para orientar el diagnóstico. Además se pueden solicitar serologías que detectan los anticuerpos en la sangre que el organismo ha generado en respuesta a la presencia del parásito. Las pruebas de imagen ofrecen una información muy valiosa para el diagnóstico, tanto ecografías, como radiografías, tomografía axial computarizada (TAC) o resonancia magnética. También se puede realizar una biopsia del órgano afectado para identificar los quistes de forma directa.

Hidatidosis: Tratamiento

El tratamiento de la hidatidosis depende de la fase de la enfermedad. Si los quistes son pequeños y fácilmente localizables, se puede realizar una técnica de punción-aspiración. En quistes más grandes es necesario combinar la extirpación quirúrgica con fármacos antiparasitarios como albendazol o mebendazol. Cuando estos quistes son muy numerosos o no se pueden operar, el tratamiento antiparasitario debe continuarse entre 2 y 6 meses.

Hidatidosis: Prevención

La prevención de la hidatiosis se basas en tratar con fármacos antiparasitarios a los animales que pueden ser huéspedes definitivos y que están en contacto con seres humanos, como los perros. También es fundamental el control sobre la carne para consumo humano y sus derivados.
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