Herpes Zóster

¿Qué es?

El herpes zóster es una infección por la reactivación del virus varicela-zóster, que aparece como una erupción con ampollas en un área del cuerpo.

Puede afectar a cualquier edad, aunque es más frecuente en mayores de 60 años o en personas que tengan debilitado el sistema inmunitario.

Los nombres populares son “culebrilla” o “fuego de San Antonio”.

Causas

La causa del herpes zóter es la infección por el virus varicela-zóster. El virus se reactiva después de haber pasado años antes una infección de varicela. Este virus queda inactivado pero presente, es decir, en forma latente durante años en los ganglios nerviosos sensitivos que están junto a la médula espinal. Cuando el virus se reactiva produce la erupción con ampollas parecidas a la varicela, pero con una distribución típica de un área sensitiva del cuerpo llamada dermatoma cutáneo Un dermatoma cutáneo es un área de la piel que está inervada por una misma raíz o nervio dorsal de la médula espinal y representa toda el área que recoge la sensibilidad de esa raíz nerviosa.

Herpes Zóster: Síntomas

Los síntomas del herpes zóster son:
  • Dolor en la zona afectada. Es el primer síntoma, unos 2-3 días antes de aparecer la erupción. A veces parece una sensación de escozor u hormigueo, pero suele ser intenso
  • Erupción o sarpullido de pequeñas ampollas o vesículas dolorosas en la piel, sobre un fondo de piel inflamado y de color rosado intenso, a lo largo del recorrido de un nervio sensitivo. Es más frecuente la erupción en la zona de la espalda o el pecho, pero también puede ocurrir en la zona de la cara. Las vesículas pueden crecer durante 3-5 días y se pueden agrupar
Otros síntomas pueden ser: fiebre y escalofríos, malestar general, dolor de cabeza, dolor abdominal, inflamación de lo ganglios linfáticos. Cuando el herpes zóster afecta a la cara pueden ocurrir algunas complicaciones como: dificultad para mover algunos músculos de la cara, problemas de visión o disminución de la audición (hipoacúsia). Las complicaciones más importantes son:
  • Infección de las vesículas de la piel.
  • Neuralgia postherpética: es un dolor intenso que afecta al territorio nervioso donde se ha desarrollado el herpes zóster. Puede llegar a resultar incapacitante para la persona que lo sufre, además de difícil de controlar.
  • Afectación ocular: queratitis, glaucoma, iridocilitis
  • Meningitis por afectación del sistema nervioso central

Herpes Zóster: Diagnóstico

El diagnóstico del herpes zóster es sobretodo clínico, es decir, se define por la historia clínica y la exploración física. No suelen necesitarse otras pruebas complementarias, pero en un análisis se observarían signos de inflamación, anticuerpos contra el virus de varicela-zóster.

Herpes Zóster: Tratamiento

El tratamiento del herpes zóster consiste en administrar un medicamento antivírico eficaz contra el virus herpes-zoster. Es importante que el tratamiento sea precoz y comience antes de las 72 horas después del inicio de la infección con dolor en territorio afectado. Se pueden añadir tratamientos sintomáticos para el picor, el dolor, el malestar o la fiebre si la hay. También se deben tomar medidas para la erupción en la piel aplicando gasas húmedas y frías que alivian el dolor. Se pueden impregnar de algún producto antiséptico cutáneo para evitar que se sobreinfecten. El herpes zóster desaparece aproximadamente en 2-3 semanas tras el inicio de los síntomas. No es común que se repita un segundo episodio de herpes zóster.

Herpes Zóster: Prevención

La prevención del herpes zóster es la misma que con la varicela: existe a vacuna frente al virus varicela-zóster y es efectiva. Se recomienda sobretodo a las personas mayores de 60 años.
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