Hernia de hiato: Diagnóstico

Diagnóstico

Como ya se ha comentado, en muchas ocasiones la hernia de hiato puede pasar desapercibida por no presentar síntomas o ser estos tan leves o  intermitentes que el paciente no le da importancia y no consulta con el médico.  Esto hace que muchas veces el diagnóstico de la hernia de hiato sea un hallazgo accidental al estudiar otros trastornos de los que se queje el paciente.

Cuando los síntomas son lo suficientemente importantes y constantes como para que el paciente acuda a consulta, estos suelen ser los producidos por la enfermedad de reflujo gastroesofágico producida por la hernia de hiato.  En esta situación, para el diagnóstico es importante la clínica que relata el paciente y que ya hemos detallado en el apartado Síntomas.

Además, hay una serie de pruebas complementarias muy importantes para tener un diagnóstico definitivo de hernia de hiato:

  • Radiografía con contraste. Consiste en realizar una radiografía haciendo que el paciente ingiera una papilla de bario, una sustancia que permite ver la forma y tamaño de la hernia. La hernia de hiato por deslizamiento se caracteriza por una separación mayor de 2 cm entre el hiato diafragmático  y el denominado anillo esofágico.

             En cuanto a la hernia de hiato paraesofágica o  de tipo II es característica la visualización  una parte del fundus gástrico en la posición  que correspondería al  esófago distal.

  • Gastroscopia. En pacientes que tienen sintomatología por reflujo gastroesofágico debido a la existencia de una hernia, se podrá visualizar el grado de afectación del esófago que se irrita al contacto de manera crónica con el ácido procedente del estómago. A estas lesiones superficiales del esófago por el ácido se le llama esofagitis, que pueden variar de extensión y gravedad. Con el endoscopio además, se pueden tomar muestras de biopsia de las zonas lesionadas.
  • Otros métodos diagnósticos como la pHmetría y la manometía. La phmetríasirve para comprobar  la presencia de ácido en el esófago procedente del estómago (mediante la medición del pH durante 24 horas), y la manometría como prueba para poner de manifiesto grados de presión diferente a la que cabría esperar en esas zonas del esófago.

Diagnóstico diferencial: con  otros trastornos que tienen igual o similares síntomas y que no ceden con el tratamiento habitual: esofagitis, alteraciones de la movilidad esofágica, dispepsia funcional o enfermedad coronaria.

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