Gripe

¿Qué es?

La gripe es una enfermedad infecciosa respiratoria muy frecuente causada por el virus influenza o virus de la gripe.

La gripe se contagia de persona a persona con mucha facilidad, por esa razón es habitual que se presente en forma de epidemias anuales en el periodo de otoño e invierno. De forma más ocasional también se presenta como una pandemia, es decir, que el mismo brote de gripe afecta a varios países y/o continentes a la vez.

Causas

La causa de la gripe es el virus llamado influenzae o virus de la gripe. Los diferentes virus de la gripe se clasifican según las proteínas que contienen y que actúan como antígenos dentro del organismo. Por ejemplo el virus que causó la gripe A en el año 2009 y también la gran epidemia española del año 1918 era del serotipo H1N1;  el virus que causó la gripe aviar en los años 2007 y 2008 con repercusión de pandemia era el serotipo H5N1. Las letras H y N significan las dos proteínas de la superficie del virus llamadas Hemaglutinina y Neuraminidasa. Los diferentes tipos y combinaciones de estas proteínas también representan los diferentes serotipos del virus. Algunos afectan solo a aves y otros afectan también a los cerdos y a los humanos. El virus de la gripe se caracteriza por tener una gran capacidad de variación y cambia de año en año. En cada temporada de epidemia de gripe anual pueden circular al mismo entre la población tiempo varias cepas distintas del virus de la gripe. Por esa razón es posible que una persona padezca más de una gripe en la misma temporada o que a pesar de haberse vacunado para las cepas que contiene la vacuna, se pueda contagiar por un virus de gripe distinto a los que protege la vacuna. El contagio del virus de la gripe se produce de persona a persona a través de las gotitas de secreciones respiratorias (mucosidad) que se lanzan sin querer al toser y al estornudar. También es posible que una persona se infecte al tocar objetos como pañuelos o utensilios de comida que contienen los virus de la gripe y luego tocarse la boca o la nariz. El periodo de contagio para la mayoría de los adultos es desde 1 o 2 días antes del inicio de los síntomas, hasta 5 o 6 días después de contraer la enfermedad.

Gripe: Síntomas

Los síntomas de la gripe se presentan de forma variada desde síntomas leves hasta otros graves que afectan al estado general de la persona. También pueden ocurrir complicaciones como la neumonía, que es la más frecuente. Los cuatro síntomas más habituales son: fiebre, dolor de cabeza, malestar general y síntomas respiratorios como tos. Es típico que el inicio de estos síntomas sea brusco. Otros síntomas de la gripe son: tos seca, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolores musculares (mialgias). En los niños pueden presentarse síntomas digestivos, como náuseas, vómitos y diarrea. En los pacientes con problemas crónicos, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares, asma, insuficiencia renal o hepática, la gripe produce un empeoramiento de los síntomas propios de su enfermedad y puede suponer un riesgo aumentado de mortalidad.  

Gripe: Diagnóstico

El diagnóstico de la gripe es básicamente clínico, es decir, se define a partir de la historia clínica y la exploración física que demuestre los síntomas propios de la gripe. También orienta el diagnóstico el contexto de la temporada o estación  en el que sucede, ya que la gripe es propia de los meses fríos. En determinados casos, por ejemplo cuando suceden complicaciones o en pacientes de riesgo, puede solicitarse la identificación del virus en el laboratorio por medio de serologías o cultivo del virus.

Gripe: Prevención

La prevención de la gripe más eficaz es la vacuna antes de que se inicie la epidemia anual de gripe, aproximadamente en otoño. Existe una red mundial de laboratorios de control, coordinada por la Organización Mundial de la Salud, con la misión de conocer el modo en que varían los virus de la gripe y cuáles son las cepas víricas predominantes, lo que permite decidir la composición idónea de las vacunas cada año.

Gripe: Tratamiento

El tratamiento de la gripe es lo que se denomina un tratamiento sintomático, es decir, que tiene el objetivo de aliviar los síntomas que son molestos para la persona, pero no elimina la enfermedad, sino que es el propio sistema inmunitario, es decir, las defensas del organismo, quienes logran vencer la infección, si éstas están en las condiciones óptimas. En los casos graves y según prescripción médica, se pueden administrar fármacos antivíricos que impiden la multiplicación o la acción del virus en el organismo. Los antibióticos no tienen ningún efecto sobre el tratamiento de la gripe.
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