Glaucoma

¿Qué es?

El glaucoma es una enfermedad degenerativa del ojo que se desarrolla de forma silenciosa, en general no presenta síntomas, y debilita el nervio óptico provocando una posible pérdida total de la visión. Esta patología es la segunda causa de ceguera en el mundo.

Los pacientes que la sufren no son conscientes de ello, por eso se dice que es silenciosa. La progresiva pérdida de visión que conlleva puede provocar una disminución en la calidad de vida y en la autonomía de los que la padecen.

Entre los diferentes tipos de glaucoma que existen el primario, que es el más frecuente ya que aumenta su incidencia a lo largo de la vida lo que lo hace el más común entre las personas mayores de 60 años.  Por otro lado, los glaucomas secundarios son menos frecuentes y se producen por factores como los traumatismos o los tratamientos con ciertos fármacos como los corticoides o los glaucomas inflamatorios entre otras cosas.



Causas

La principal causa de esta patología es la genética, por lo que es muy importante realizar revisiones oftalmológicas periódicas siempre que haya algún antecedente de glaucoma en la familia. Aunque la causa que produce el glaucoma primario se desconoce, el aumento de la presión ocular, que sucede de forma lenta, puede causar puntos de ceguera en la visión y ser un factor influyente. Puesto que el glaucoma es hereditario, si se tienen antecedentes en la familia, se aumenta el riesgo de padecerlo. Además, las personas de ascendencia africana tienen un riesgo más alto de padecer glaucoma que otras. Por otra parte, las causas del glaucoma secundario sí se conocen y entre ellas se encuentran el consumo de fármacos con corticosteroides, lesiones oculares o enfermedades como la diabetes o la uveítis (infección de la capa media del ojo).

Glaucoma: Prevención

A la hora de prevenir el glaucoma, los médicos recomiendan que la revisión para esta patología forme parte de los exámenes oculares rutinarios en niños, adolescentes y adultos. Todas las personas deberían realizarse exámenes oculares cada dos o cuatro años a partir de los 40. Si se tiene un alto riesgo de desarrollar un glaucoma, la revisión debería hacerse más a menudo, cada uno o dos años a partir de los 35. Como la pérdida de visión causada por el glaucoma es irreversible, si se detecta a tiempo, se trata con constancia y se realizan los cuidados médicos adecuados, se podría llegar a conservar la visión. Los glaucomas se controlan generalmente con fármacos o cirugía y, si se diagnostica la enfermedad, es necesario seguir un tratamiento adecuado.

Glaucoma: Síntomas

La presión ocular que ejerce el glaucoma al principio de su desarrollo no produce ningún síntoma. Sin embargo, posteriormente se pueden presentar síntomas como ligeros dolores de cabeza, algún trastorno visual, estrechamiento de la visión periférica o dificultad para adaptarse a la oscuridad. Al final, el paciente puede presentar una visión “en túnel”, es decir, un estrechamiento máximo de los campos visuales que dificulta la visión a los lados cuando se mira al frente.

Glaucoma: Tratamiento

Según el tipo de glaucoma que se desarrolle, los tratamientos pueden variar. Para el glaucoma más común (primario) que suele aparecer entre las personas con más de 60 años, los miopes o los diabéticos, el tratamiento puede efectuarse por mediación tópica, con cirugía láser o con una implantación valvular. En el glaucoma secundario, que es menos frecuente, el tratamiento utilizado es la cirugía láser, y en el caso de que fuera crónico, se precisará además la administración de medicamentos tópicos.

Glaucoma: Diagnóstico

El diagnóstico común del glaucoma se realiza a través de la medición de la presión intraocular, que es una prueba sin dolor y se realiza en pocos minutos. Las personas con esta patología presentan una elevación anormal en la presión intraocular, aunque no toda la gente que presenta presión intraocular elevada desarrolla glaucoma, tan solo es un factor de riesgo de la enfermedad. Existen otras pruebas adicionales que sirven para comprobar el diagnóstico del paciente como son la oftalmoscopia (observación del nervio óptico en el fondo del ojo) o la perimetría (examen del campo visual). La Glaucoma Research Foundation (GRF) recomienda a las personas con mayor riesgo de desarrollar un glaucoma, las personas de ascendencia africana mayores de 35 años y todos los mayores de 60, que se hagan un examen ocular con la pupila dilatada cada uno o dos años.
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