Gastroenteritis: Tratamiento

Tratamiento

Las gastroenteritis agudas son casi siempre autolimitadas, es decir, que se resuelve el episodio de forma espontánea al cabo de unos días. Por lo que lo más importante y dónde incidirá más el tratamiento es en las medidas de soporte para evitar la deshidratación, la adecuada reposición de líquidos en el cuerpo es la medida terapéutica más importante de todas a la hora de tratar una gastroenteritis aguda.

Rehidratación: Es lo más importante, beber líquido y reponer el perdido junto con sus iones. La forma de hacer esto es con sueros orales en la mayoría de casos infantiles, y en adultos con bebidas deportivas o caldos para casos leves-moderados valdría. Solo en casos graves de deshidratación sería necesario rehidratar a través de una vía intravenosa.

Dieta: Aunque clásicamente se ha dicho que es necesaria una dieta astringente, hoy en día las recomendaciones al respecto no son tan evidentes, sobre todo si la gastroenteritis es de origen viral, se ha visto que en muchos casos la re-introducción de una dieta completa precozmente es mejor ya que además ayuda a mantener un buen estado nutricional para combatir la enfermedad.

- En lactantes con diarrea sí se recomienda que se reanude la lactancia materna sin problema.

– En niños, y siempre dentro de una dieta apropiada para la edad, las carnes magras, hidratos de carbono complejos, yogur, frutas y verduras son mejores que los alimentos ricos en grasas y azúcares simples; es importante también evitar refrescos o zumos con alto contenido en azúcar ya que pueden empeorar la diarrea. En niños está en tela de estudio la utilidad del consumo de leche sin lactosa, en principio no se recomienda.

– Respecto a adultos, de nuevo no se recomienda restringir ninguna comida, se debe comer según se tolere la propia comida, aunque se dan consejos como la reducción del tamaño de cada ración de comida para ayudar a la digestión.

Fármacos: No suelen ser necesarios, el objetivo principal de la terapia es la rehidratación, así que si se usan es porque ayudarán a evitar mayores pérdidas de líquido o para permitir la correcta rehidratación oral. La gama de fármacos es amplia y variada, puede ir desde los antieméticos (que paran los vómitos) a los antibióticos (en caso de ser de origen bacteriano la diarrea) pasando por los inhibidores de la motilidad intestinal.

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