Estatus epiléptico: Diagnóstico

Diagnóstico

El diagnóstico del estatus epiléptico es básicamente un diagnóstico clínico, es decir, se basa en la historia clínica y la exploración física que se observa en el paciente, sin más pruebas

Además de esto se realizan pruebas complementarias que van encaminadas a confirmar el diagnóstico, pero sobretodo a estudiar las posibles causas y factores desencadenantes, por ejemplo: análisis completo de sangre y orina que incluya hemograma, glucosa, iones, función renal y hepática, determinación de tóxicos si hay sospecha y de niveles de fármacos antiepilépticos.

Si las crisis son de tipo convulsiones, se debe solicitar una gasometría arterial. Cuando se sospecha una causa infecciosa se deben realizar hemocultivos y punción lumbar con análisis y cultivo de líquido cefalorraquídeo.

Las pruebas de neuroimagen como la tomografía axial computarizada o la resonancia magnética nuclear, y el electroencefalograma son necesarios para el estudio completo del estatus epiléptico.

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