Estatus epiléptico

¿Qué es?

El estatus epiléptico es una complicación de una crisis epiléptica que se produce cuando fallan los mecanismos normales que permiten que la crisis se detenga por sí misma, y en lugar de eso se prolonga la crisis epiléptica más tiempo de lo esperado, con riesgo importante para la salud o la vida de la persona que lo padece.

Se trata de una urgencia médica y neurológica que se asocia con una morbilidad y mortalidad significativas, por lo cual requiere un diagnóstico y tratamiento precoz.

Puede complicar la evolución de una epilepsia crónica pero también puede ser la primera manifestación de una epilepsia. A veces ocurre como una complicación de otras enfermedades y puede aparecer en cualquier edad.

Los tipos de estatus epiléptico se clasifican de modo paralelo a los tipos de crisis epilépticas que pueden suceder, por ejemplo, convulsiones tónico-clónicas, mioclónicas, crisis de ausencia, crisis parciales simples o complejas, etc.

Causas

Las causas del estatus epiléptico son las mismas causas que desencadenan las crisis epilépticas según cada grupo de edad: las convulsiones febriles en la infancia, las infecciones del sistema nerviosos central como la meningitis o la meningoencefalitis, las alteraciones del metabolismo o los iones, las intoxicaciones, la falta de oxígeno o hipoxia, los traumatismos craneales, los tumores del sistema nervioso central, las enfermedades cerebrovasculares, las malformaciones vasculares cerebrales, el consumo de alcohol, o una dosis inadecuada de fármacos antiepiléticos si la persona ya se medicaba antes por epilepsia.

Estatus epiléptico: Síntomas

Los síntomas del estatus epiléptico son los mismos que en las crisis epilépticas, pero con mayor tiempo de duración. Cuando se trata de una crisis de tipo tónico-clónica generalizada con sacudidas bruscas de todo el cuerpo, se considera estatus epiléptico si estas convulsiones se prolongan durante más de 5 minutos o se producen crisis intermitentes durante más de 15 minutos sin recuperación del nivel de conciencia. Para algunos autores clásicos se considera estatus epiléptico establecido cuando la crisis se produce de forma continuada durante más de 30 minutos sin recuperar la conciencia. Los síntomas específicos de una crisis epiléptica, y por tanto los que seguirán durante el estatus epiléptico, dependen de qué parte del cerebro esté afectada, por ejemplo:
  • Desmayo breve, seguido de un período de confusión (la persona no puede recordar un corto tiempo).
  • Cambios en el comportamiento habitual de la persona.
  • Babeo o espuma en la boca.
  • Movimientos de los ojos.
  • Gruñir y resoplar.
  • Pérdida del control de esfínteres: orinarse o defecar encima.
  • Cambio en el estado de ánimo, como ira repentina, miedo, pánico, alegría o risa inexplicables.
  • Estremecimiento de todo el cuerpo.
  • Caída repentina.
  • Sabor amargo o metálico en la boca.
  • Rechinar los dientes.
  • Detención temporal de la respiración.
  • Espasmos musculares incontrolables con fasciculaciones y movimientos espasmódicos en las extremidades.

Estatus epiléptico: Diagnóstico

El diagnóstico del estatus epiléptico es básicamente un diagnóstico clínico, es decir, se basa en la historia clínica y la exploración física que se observa en el paciente, sin más pruebas Además de esto se realizan pruebas complementarias que van encaminadas a confirmar el diagnóstico, pero sobretodo a estudiar las posibles causas y factores desencadenantes, por ejemplo: análisis completo de sangre y orina que incluya hemograma, glucosa, iones, función renal y hepática, determinación de tóxicos si hay sospecha y de niveles de fármacos antiepilépticos. Si las crisis son de tipo convulsiones, se debe solicitar una gasometría arterial. Cuando se sospecha una causa infecciosa se deben realizar hemocultivos y punción lumbar con análisis y cultivo de líquido cefalorraquídeo. Las pruebas de neuroimagen como la tomografía axial computarizada o la resonancia magnética nuclear, y el electroencefalograma son necesarios para el estudio completo del estatus epiléptico.

Estatus epiléptico: Tratamiento

El tratamiento del estatus epiléptico tiene como objetivo resolver la urgencia vital y finalizar este estatus y también prevenir que puedan reaparecer nuevas crisis, eliminando factores que precipiten su aparición y complicaciones posibles. Para ello se administran diferentes fármacos anticonvulsivos o antiepilépticos intravenosos y el manejo terapéutico se realiza tanto en urgencias hospitalarias primero, como en una unidad de cuidados intensivos después. Además de los medicamentos anticonvulsivos o antiepilépticos, se deben tomar las medidas adecuadas para el soporte vital de la persona que sufre el estatus epiléptico. En los niños el pronóstico global del estatus epiléptico es mejor que en los adultos. En general los estatus epilépticos de tipo convulsiones generalizadas tienen mayor mortalidad que aquellos que son de tipo focal.

Estatus epiléptico: Prevención

La prevención del estatus epiléptico, igual que la prevención de las crisis epilépticas no siempre es posible, ya que se debería basar en evitar los posibles desencadenantes, pero éstos no siempre se conocen con exactitud o se pueden controlar de forma previa.
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