Espondilitis anquilosante

¿Qué es?

La espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria que afecta a las articulaciones de la columna vertebral. Suele aparecer en los adolescentes o en los adultos jóvenes, en la mayoría de casos antes de los 30 años y en casi el doble de hombres que de mujeres.

Causas

La causa de la espondilitis anquilosante no se conoce con exactitud aunque se relaciona con la herencia de padres a hijos y también con factores ambientales desencadenantes. El principal gen que se relaciona con el riesgo de padecer espondilitis anquilosante se llama HLA-B27, aunque tener este gen no significa siempre padecer la enfermedad. También hay otros dos genes implicados, llamados IL23R y el ERAP1.

Espondilitis anquilosante: Síntomas

Los síntomas de la espondilitis anquilosante corresponden a la inflamación de las articulaciones de las vértebras y de las articulaciones sacroilíacas (en la unión de la columna  con la pelvis). Esto produce dolor en la espalda, en ocasiones, de forma intermitente o en otras el dolor es severo y constante. Se ve reducida la flexibilidad de las articulaciones y en lo casos graves llegar a soldarse de forma anómala dos o más vértebras, endurecerse o reducirse la capacidad pulmonar. También pueden verse afectadas otras articulaciones como los hombros, las costillas, las caderas, las rodillas o los pies. Además, se afectan los lugares de unión de los tendones y los ligamentos con los huesos. Algunas veces la espondilitis anquilosante también causa síntomas sobre los ojos, los intestinos y de forma muy rara también al corazón y los pulmones.

Espondilitis anquilosante: Diagnóstico

El diagnóstico de la espondilitis anquilosante se realiza según los antecedentes, la historia clínica y la exploración física. Además, entre las pruebas complementarias serán necesarias radiografías de las articulaciones afectadas, una resonancia magnética y también análisis de sangre que incluya el estudio genético para detectar los genes implicados.

Espondilitis anquilosante: Tratamiento

El tratamiento curativo de la espondilitis anquilosante no es posible, pero los distintos tratamientos se enfocan a aliviar los síntomas y evitar el empeoramiento rápido de la enfermedad. Para ello, se combinan medicamentos, ejercicios de rehabilitación y medidas de autoayuda, como la alimentación rica en ácidos grasos omega-3 y evitar el sobrepeso. En algunos casos de más gravedad puede requerirse cirugía para reparar las lesiones en las articulaciones. Los diferentes fármacos utilizados en el tratamiento de la espondilitis anquilosante incluyen: antiinflamatorios no esteroideos (AINE), corticoides, fármacos antirreumáticos y agentes biológicos .

Espondilitis anquilosante: Prevención

La prevención de la espondilitis anquilosante no está definida con los conocimiento actuales de la enfermedad.

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