Esclerosis múltiple

¿Qué es?

La esclerosis múltiple, conocida también como EM, es la enfermedad neurodegenerativa más frecuente entre los 20 y los 40 años y la segunda causa de discapacidad en jóvenes en los países desarrollados. Se trata de una patología que afecta a las fibras nerviosas del sistema nervioso central.

La evolución de la enfermedad es variable, depende mucho de unos casos a otros. Hay personas que puede realizar una vida prácticamente normal y, sin embargo, existen otros casos en los se ve muy afectada la calidad de vida de los que la padecen.

En España los casos de esclerosis múltiple se han multiplicado por 2,5 en los últimos 20 años, de los que al menos el 70 por ciento son mujeres.

Se distinguen varias formas o etapas principales de esclerosis múltiple:

Esclerosis múltiple benigna: tras los ataques la recuperación es completa. No empeoran a lo largo del tiempo y suelen ser síntomas menos graves.

-Esclerosis múltiple remitente-recurrente: pueden ir apareciendo distintos síntomas en cada brote y aunque los síntomas disminuyen o desaparecen con el tratamiento puede quedar algo de daño.

Esclerosis múltiple progresiva secundaria: con el paso de los años la enfermedad puede cambiar y empezar a empeorar lentamente con o sin recaídas.

Esclerosis múltiple progresiva primaria: desde el inicio la enfermedad presenta un avance crónico progresivo sin que vayan mejorando los síntomas.

Causas

Al hablar de las causas de la esclerosis múltiple lo primero que hay que decir es que todavía no se ha descubierto el origen de esta enfermedad. Hasta el momento no se sabe si la causa podría ser viral o ambiental. Existe un pensamiento que asegura que la causa podría ser un virus o una alteración genética pero, en todo caso, no se descarta que los factores ambientales pudieran también influir. Lo que sí se conoce es que debido a la enfermedad se genera un daño en la capa protectora de las neuronas y que este daño está producido por una inflamación que ocurre cuando las células inmunitarias del cuerpo atacan al sistema nervioso. Este tipo de daños se pueden dar tanto en el cerebro como en otros puntos como por ejemplo en la médula espinal. En la esclerosis múltiple se lesiona la vaina de mielina con inflamación, destrucción y cicatriz posterior. La mielina es un material formado por proteínas y lípidos (grasas) que recubre y protege a las neuronas, facilitando la conducción del impulso eléctrico entre las neuronas.
Los defectos en esta vaina de mielina provocan que los impulsos nerviosos sean más lentos o se vean bloqueados, de modo que, las órdenes motoras o la información de los sentidos, por ejemplo, no se transmite de forma adecuada entre el cerebro y las diferentes partes del cuerpo. No es una enfermedad contagiosa ni hereditaria. Tampoco está originada por ningún tipo de trauma físico o psíquico. Se cree que en su origen intervienen mecanismos autoinmunes, es decir, que el sistema de defensa del propio organismo ataca a sus propios tejidos, en este caso a la mielina.

Esclerosis múltiple: Diagnóstico

El diagnóstico de la esclerosis múltiple tiene que hacerse teniendo en cuenta la historia clínica y la exploración neurológica del paciente. Si hablamos de pruebas diagnósticas, la principal para determinar si se está ante un caso de esclerosis múltiple es la resonancia magnética (RM). Ésta sirve para confirmar que hay lesiones o bien para descartar otro tipo de enfermedades que pueden manifestarse de forma parecida. Las pruebas complementarias que completan el estudio son: los potenciales evocados, la punción lumbar para análisis del líquido céfalorraquíedo, estudios neurofisiológicos… En ocasiones, para llegar al diagnóstico definitivo se hace necesario un seguimiento clínico y radiológico a lo largo de diversos episodios.

Esclerosis múltiple: Síntomas

Un persona con esclerosis múltiple puede sentir alguno de los siguientes síntomas: debilidad, hormigueo, poca coordinación, fatiga, problemas de equilibrio, alteraciones visuales, temblor, espasticidad o rigidez muscular, trastornos del habla, problemas intestinales o urinarios, andar inestable (ataxia), problemas en la función sexual, sensibilidad al calor, problemas de memoria, y trastornos cognitivos entre otros. Hay que señalar que los síntomas pueden variar mucho de una persona a otra, en el sentido de que no todas tienen todos los síntomas especificados. También es normal que una misma persona pueda padecer diferentes síntomas a lo largo de su enfermedad. Los síntomas frecuentes son los siguientes:
  • Fatiga Las personas con esclerosis múltiple suelen manifestar un tipo de fatiga general y debilitante que no se puede prever o es excesiva con respecto a la actividad que se realiza.
  • Trastornos visuales Se refiere a síntomas como visión borrosa, doble, neuritis óptica, movimientos oculares rápidos o involuntarios e incluso, aunque de una forma infrecuente, la pérdida total de visión.
  • Problemas de equilibrio y coordinación La pérdida de equilibrio, los temblores, la inestabilidad a caminar (ataxia) o lo vértigos y mareos son algunos de los síntomas relacionados con la falta de coordinación en personas con esclerosis múltiple. También lo son la torpeza en una de las extremidades, la debilidad, que puede afectar, en particular, a las piernas y el caminar.
  • La espasticidad Otro de los síntomas es la espasticidad, que causa contracciones involuntarias y rigidez.
  • Alteraciones de sensibilidad Se trata de síntomas como cosquilleo, entumecimiento (parestesia), o sensación de quemazón en zonas corporales, dolor muscular y otros dolores asociados con la esclerosis múltiple, como el dolor facial. Además, se puede producir también sensibilidad al calor, y ante un incremento de la temperatura, producirse un empeoramiento pasajero de los síntomas o otras sensaciones no definibles.
  • Trastornos del habla Son síntomas de las esclerosis múltiple trastornos relacionados con el habla, como el habla lenta, los cambios de ritmo, o la sensación de palabras arrastradas.
  • Problemas de vejiga e intestinales Micciones frecuentes o urgentes, vaciamiento incompleto o en momentos inadecuados, el estreñimiento o la falta de control de esfínteres, aunque éste último de un modo poco frecuente son también síntomas de la esclerosis múltiple.
  • Problemas de sexualidad e intimidad Se traducen en impotencia, disminución de la excitación, o en la pérdida de sensación durante las relaciones sexuales.
  • Trastornos cognitivos y emocionales En este caso, hablamos de problemas de memoria a corto plazo o trastornos de la concentración, discernimiento o razonamiento.
Algunos de estos síntomas, tales como la fatiga o las alteraciones cognitivas, pueden pasar inadvertidos a las personas que rodean a las personas afectadas. Además, es necesario señalar que todos estos síntomas podría corresponder a otras enfermedades. Por eso es muy importante acudir a un médico para obtener un diagnóstico adecuado.

Esclerosis múltiple: Tratamiento

En la actualidad hay que decir que no hay un medicamento que cure la esclerosis múltiple, sin embargo, sí que existen tratamientos para modificar la evolución natural de esta patología. También hay que señalar que hoy en día es posible paliar los síntomas que provoca la esclerosis múltiple, es decir, ofrecer un tratamiento sintomático adaptándose de esta forma a las particularidades de cada paciente que, en función de sus síntomas, pueden ver afectadas las actividades del día a día. En el caso de necesitarlo, existen también tratamientos rehabilitadores. Las investigaciones para encontrar un tratamiento definitivo que ofrezca una cura para la esclerosis múltiples son continuas, por eso es imprescindible mantenerse informado para estar al día de los avances en el tratamiento de esta enfermedad. Se puede decir que el tratamiento de la esclerosis múltiple implica dos objetivos:
  • Modificar el curso o evolución de la enfermedad: se basa en tratar la inflamación que afecta a la mielina para reducir la duración de un brote. Los medicamentos de la familia de los corticoides, los inmunomoduladores y los inmunosupresores son los que mejor resultado ofrecen.
  • Modificar los síntomas que presenta: se tratan de forma específica los diferentes síntomas y secuelas que van apareciendo.
Es fundamental el soporte psicológico y emocional tanto de la persona enferma como de su familia y entorno. Existen asociaciones o grupos de pacientes que realizan una excelente labor de apoyo e información.

Esclerosis múltiple: Prevención

La prevención de la esclerosis múltiple no está dirigida a impedir la aparición de la enfermedad sino a evitar al máximo las secuelas de los brotes y los efectos secundarios de los tratamientos. Por ello es muy relevante mantener la capacidad física y movilidad del paciente, mediante diversas técnicas de rehabilitación según sus necesidades. En general es beneficioso mantener un estilo de vida saludable, con una alimentación sana y equilibrada que contribuya a la regulación de la propia inmunidad y al bienestar global.

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