Enfermedad inflamatoria pélvica

¿Qué es?

La enfermedad inflamatoria pélvica es una infección de los órganos reproductores de la mujer: el útero o matriz, las trompas de Falopio o los ovarios.

En general se considera una complicación derivada de una infección de transmisión sexual (ITS) como la gonorrea o la clamidiasis, aunque otras infecciones que no son de transmisión sexual también pueden complicarse con una enfermedad inflamatoria pélvica.

En países como Estados Unidos, cada año sufren esta enfermedad alrededor de 1 millón de mujeres.

Causas

La causa de la enfermedad inflamatoria pélvica es una infección provocada por bacterias. La infección ocurre por vía genital: las bacterias de la vagina o del cuello uterino se desplazan hasta el útero, las trompas de Falopio o los ovarios, donde se multipican e invaden los estos órganos produciendo el cuadro infeccioso Las bacterias responsables de esta infección son la mayoría de veces las bacterias Clamidia  (Chlamyidia trachomatis) y Gonococo (Neisseria gonorrhoae). En ambos casos estas bacterias son causantes de infecciones de transmisión sexual: la clamidiasis y la gonorrea respectivamente. La vía de contagio es siempre la vía genital. Puede ocurrir por diferentes motivos:
  • En la mayoría de ocasiones por tener relaciones sexuales sin protección con una persona que tenga una infección de transmisión sexual.
  • En escasas ocasiones puede contagiarse durante un procedimiento médico como: una biopsia del endometrio, la aplicación de un dispositivo intrauterino (DIU), un aborto espontáneo, un parto...
Son factores de riesgo para padecer una enfermedad inflamatoria pélvica los siguientes:
  • Tener un/a compañero/a sexual con gonorrea o clamidia.
  • Tener relaciones sexuales con muchas personas diferentes.
  • Haber sufrido antes una infección de transmisión sexual.
  • Haber tenido recientemente una enfermedad inflamatoria pélvica.
  • Llevar un dispositivo intrauterino (DIU) colocado de forma reciente.
  • Inicio de la actividad sexual antes de los 20 años.

Enfermedad inflamatoria pélvica: Prevención

La prevención de la enfermedad inflamatoria pélvica se basa a su vez en la prevención de las infecciones de transmisión sexual:
  • Limitar el número de parejas sexuales y tener un comportamiento sexual seguro.
  • Uso del preservativo y otros métodos de barrera que impidan el paso de secreciones contagiosas en cualquier tipo de relación sexual vaginal, anal, oral y también en el intercambio de juguetes sexuales.
  • Evitar tener relaciones sexuales bajo los efectos del alcohol o las drogas ya que éstos reducen la percepción de riesgo y el uso adecuado de los métodos barrera.

Enfermedad inflamatoria pélvica: Síntomas

Los síntomas de la enfermedad inflamatoria pélvica más habituales son:
  • Fiebre y escalofríos
  • Dolor o sensibilidad en la pelvis, la parte baja del abdomen o en la región lumbar.
  • Secreción vaginal con color, olor o consistencia anormales
También pueden ocurrir alguno de los siguientes síntomas:
  • Sangrado después de una relación sexual
  • Relaciones sexuales dolorosas
  • Dolor al orinar
  • Ganas de orinar muy frecuentemente
  • Alteraciones menstruales: reglas más dolorosas o más largas de lo habitual, sangrado inusual durante el periodo, ausencia de menstruación.
  • Náuseas y vómitos
  • Sentirse muy cansada o inapetente
También puede suceder que la mujer no presente ningún síntoma, por ejemplo si la bacteria implicada es la clamidia.   Las complicaciones que pueden suceder a causa de una enfermedad inflamatoria pélvica no tratada a tiempo son:
  • Formación de tejido cicatricial tanto dentro como fuera de las trompas de Falopio que puede causar obstrucción de las trompas.
  • Embarazo ectópico, es decir fuera del útero
  • Infertilidad o incapacidad para quedar embarazada
  • Dolor pélvico o abdominal crónico

Enfermedad inflamatoria pélvica: Tratamiento

El tratamiento de una enfermedad inflamatoria pélvica se fundamenta en los antibióticos y los antiinflamatorios. Según la gravedad del caso se puede administrar por vía oral, intramuscular o endovenosa. En caso de complicaciones o necesidad de tratamiento intravenoso la mujer requerirá un tiempo de ingreso hospitalario. También se debe tratar con antibióticos la/s pareja/s sexual/es. Durante el tiempo que dure la enfermedad se deben usar preservativos para cualquier relación sexual.

Enfermedad inflamatoria pélvica: Diagnóstico

El diagnóstico de la enfermedad inflamatoria pélvica requiere una exploración ginecológica completa en la que el médico pueda confirmar si existe alguno de estos signos:
  • Sangrado del cuello uterino
  • Flujo anormal en el cuello uterino
  • Dolor a la palpación del cuello uterino
  • Sensibilidad a la palpación del útero, las trompas de Falopio o los ovarios
Las pruebas de laboratorio que ayudan al diagnóstico son:
  • Análisis de sangre con leucocitosis (aumento de glóbulos blancos), elevación de los reactantes de fase aguda como la proteína C reactiva (PCR) o la velocidad de sedimentación globular (VSG)…
  • Cultivo de muestras de las secreciones encontradas en la vagina o el cuello uterino.
  • En el caso de la clamidiasis el cultivo no se suele realizar porque necesita unas condiciones muy especiales, en cambio sí se detecta por otras pruebas de laboratorio para comprobar la presencia de la bacteria: ELISA (ensayo de inmuno-absorción ligado a enzimas, que usa anticuerpos específicos y enzimas para detectar sustancias proteicas de la bacteria) o PCR (reacción en cadena de la polimerasa, que detecta el material genético de la bacteria).
Otras pruebas diagnósticas son:
  • Ecografía pélvica
  • Tomografía axial computarizada (TAC) de la pelvis.
  • Prueba de embarazo.
 
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