Encefalitis de Hashimoto

¿Qué es?

La encefalitis de Hashimoto es una enfermedad que afecta al sistema nervioso central y está relacionada con otra enfermedad autoinmunitaria de la glandula tiroides llamada tiroiditis de Hashimoto.

La edad media de aparición está entre los 45 y 55 años, con claro predominio entre las mujeres.

Se describió por primera vez en el año 1966 con una publicación de casos en la prestigiosa revista científica británica ‘The Lancet’.

Causas

La causa de la encefalitis de Hashimoto es desconocida, pero sí se sabe que se asocia a otras enfermedades autoinmunitarias, sobretodo la alteración de la función de glándula tiroides mediante la tiroiditis de Hashimoto. En la tiroiditis de Hashimoto, ocurre un hipotiroidismo clínico o subclínico, es decir, una disfunción de las hormonas del tiroides como consecuencia de la reacción del  sistema inmunitario contra el propio organismo, en este caso, contra la glándula tiroides. También influyen en la encefalitis de Hashimoto alteraciones en los vasos sanguíneos cerebrales de tipo vasculitis o inflamación en los vasos sanguíneos cerebrales.

Encefalitis de Hashimoto: Síntomas

La encefalitis de Hashimoto tiene una forma de presentación aguda o subaguda, es decir, de forma más repentina o un poco más progresiva. Se manifiesta con alteración de la consciencia, que se acompaña frecuentemente de crisis convulsivas tanto generalizadas como focales (es decir, que solo afectan a una parte del cuerpo). También alteraciones del sueño, problemas de concentración y de memoria. Además pueden ocurrir síntomas psiquiátricos, por ejemplo, cambios de personalidad, agresividad, comportamiento delirante, psicosis…
  • La forma clínica con afectación de tipo vascular es de inicio más agudo, y cursa con parálisis de una parte del cuerpo (hemiplejia), trastornos del lenguaje (afasia), pérdida parcial de la sensibilidad (anestesia parcial o hipostesia), trastornos del movimiento (ataxia), afectación de las conexiones entre el sistema nervioso central y el sistema motor (vías piramidales), alteraciones de la coordinación por afectación del cerebelo, o deterioro de las funciones mentales leve (deterioro cognitivo).
  • La forma clínica de tipo difuso, es de inicio más lento, incluye somnolencia, mioclonías (movimientos involuntarios, breves, bruscos, como sacudidas), estupor y alteración de la consciencia.

Encefalitis de Hashimoto: Diagnóstico

El diagnóstico de la encefalitis de Hashimoto se basa en criterios clínicos como:
  • Trastorno cognitivo o de las funciones mentales.
  • Síntomas y signos neurológicos, tanto focales como difusos, y de inicio agudo o subagudo
  • Exclusión de otras enfermedades infecciosas en el líquido cefalorraquídeo mediante una punción lumbar.
  • Presencia de niveles elevados de anticuerpos contra la glándula tiroides (anti-tiroideos).
  • Buena respuesta al tratamiento con fármacos corticoides.
La característica principal para diferenciar el diagnóstico es el análisis de sangre con la detección de los anticuerpos contra el tejido de la glándula tiroides, es decir, los anticuerpos antitiroideos. Técnicamente estos anticuerpos se conocen como: anti-tiroperoxidasa, anti-tiroglobulina, y especialmente los anticuerpos antimicrosómicos que están presentes en el 100% de los casos. También están presentes otras alteraciones en los análisis como la elevación de las enzimas hepáticas o de la velocidad de sedimentación globular. Para apoyar y confirmar el diagnóstico las pruebas complementarias son:
  • Electroencefalograma: con un enlentecimiento difuso de la actividad cerebral.
  • Examen de líquido cefalorraquídeo:  suele describir un proceso inflamatorio con un leve aumento del contenido de proteínas y presencia a normal de linfocitos.
  • Los resultados de las pruebas de nuroimagen como la tomografía axial computarizada o la resonanca magnética nuclear pueden ser negativos en la mayoría de los pacientes.
  • La angiografía cerebral también es normal.

Encefalitis de Hashimoto: Tratamiento

El tratamiento de la encefalitis de Hashimoto son los fármacos corticoides a dos altas. Para aquellos pacientes que no son sensibles al tratamiento con corticoides se puede considerar el uso de fármacos inmunosupresores, inmunoglobulinas intravenosas o recambio del plasma. Si se presentan convulsiones se tratan con medicamentos antiepilépticos. Los síntomas psiquiátricos también se medican con sus correspondientes tratamientos antipsicóticos. Igualmente se deben tratar las alteraciones de la glándula tiroides con la medicación correspondiente según cada caso.

Encefalitis de Hashimoto: Prevención

La encefalitis de Hashimoto no tiene una forma conocida de prevención. Es importante su diagnóstico y tratamiento precoz para evitar las secuelas cognitivas en las funciones mentales
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