Disfunción eréctil

¿Qué es?

La disfunción eréctil es un trastorno de la función sexual masculina, que se produce cuando un hombre no puede alcanzar una erección para tener relaciones sexuales o bien no puede mantener una erección el tiempo suficiente durante una relación sexual

Antiguamente se llamaba impotencia.

La disfunción eréctil puede ocurrir en cualquier edad, aunque es más habitual en hombres de más de 75 años.

Disfunción eréctil: Síntomas

Los síntomas de la disfunción eréctil propiamente dichos son la imposibilidad de lograr una erección eficaz para tener relaciones sexuales o que la erección no pueda ser mantenida durante el tiempo de la relación sexual. Además, se pueden sumar los síntomas propios de los trastornos o enfermedades con los que la disfunción eréctil se relaciona y que puedan orientar hacia algunas causas. Por ejemplo: - Cambios en la distribución del vello corporal. - Crecimiento de los pechos. Las alteraciones vasculares se pueden manifestar en diferentes localizaciones, como pulso disminuido en la muñeca o el tobillo, etc.

Disfunción eréctil: Diagnóstico

El diagnóstico de la disfunción eréctil se realiza a partir de la historia clínica que la persona explica y de la exploración física. Además, se pueden solicitar pruebas complementarias, como análisis de sangre y orina, con niveles hormonales; también ciertas pruebas de imagen, sobre todo, para determinar si existe una enfermedad orgánica que pueda ser la causante o no. Además, se puede realizar una valoración psicosocial mediante entrevista y/o test que muestren factores acerca de las expectativas, vivencias o percepciones de la relación sexual y su influencia en la disfunción eréctil.

Disfunción eréctil: Tratamiento

El tratamiento de la disfunción eréctil depende de su causa. Por lo tanto, el tratamiento debe de ser personal e individualizado con el objetivo, en primer lugar, de eliminar o reducir la causa que lo provoca. Existen, también, fármacos por vía oral que pueden ayudar a mantener una erección, como el sildenafilo. También, existen derivados sintéticos de las prostaglandinas que se pueden inyectar en el pene o aplicar mediante un supositorio diminuto en la uretra. En cualquier caso, la medicación debe siempre ser prescrita y controlada por un médico ya que cualquier fármaco no está indicado en todas las personas y situaciones. Por otro lado, se deben de tratar los aspectos psicológicos que influyen en la disfunción eréctil mediante técnicas de desarrollo gradual de la intimidad y la estimulación, en las que puede colaborar la pareja sexual, etc. En determinados casos se puede valorar la indicación de cirugía con tres objetivos: 1. Implantar un dispositivo o prótesis para que el pene se ponga erecto. 2. Reconstruir arterias dañadas para hacer llegar el flujo de sangre a los tejidos eréctiles del pene. 3. Modificar el retorno venoso para que la sangre se mantenga en el pene en erección.

Disfunción eréctil: Prevención

La prevención de la disfunción eréctil no siempre es posible, pero puede resultar de gran utilidad el control de las posibles causas que producen esta disfunción. Por ejemplo: - Control de los factores de riesgo cardiovascular. - Evitar el estrés. - Tener expectativas realistas acerca de la sexualidad. - Mantener unos buenos hábitos de vida saludable. - Llevar un adecuado control de las enfermedades crónicas. No obstante, es de suma importancia reconocer y no negar el inicio de los síntomas de disfunción eréctil para consultar de forma precoz con un médico, y no dejar pasar de largo el problema, sino abordarlo con la mayor naturalidad posible.
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