Difteria

¿Qué es?

La difteria es una enfermedad infecciosa aguda causada por la bacteria llamada Corynebacterium diphteriae.

Es una enfermedad poco frecuente en nuestro medio gracias a la vacunación general de la población. En España no se había declarado ningún caso de difteria desde 1983, hasta que en 2015 ocurrió el caso desafortunado de un niño de 6 años no vacunado, que murió a causa de la enfermedad.

Difteria: Síntomas

La infección por difteria se localiza de forma más frecuente en la nariz y la garganta, provocando síntomas que pueden confundirse con un catarro o unas anginas. Existe un periodo de incubación de entre 2 y 7 días, desde que la persona se contagia hasta que manifiesta lo síntomas de enfermedad. En la garganta la infección produce una placa de pus (exudado faríngeo) de color grisáceo y de consistencia semidura o  fibrosa (pseudomembrana), que puede causar molestias al tragar o al respirar, en casos más graves. Los síntomas más comunes son:
  • Fiebre.
  • Escalofríos.
  • Dolor de garganta, sobre todo al tragar.
  • Voz roca y tos perruna.
  • Inflamación de los ganglios del cuello.
  • Secreción nasal acuosa (rinorrea) o a veces con sangre (epistaxis).
  • Fiebre y malestar general.
  • Dificultad respiratoria con sonidos de estridor.
En algunos casos menos frecuentes la bacteria infecta en primer lugar a la piel causando lesiones cutáneas. También puede no presentar ningún síntoma y pasar desapercibida por completo. Durante la infección, la bacteria produce por sí misma unas toxinas que se diseminan a través de la sangre hacia otros órganos vitales como el corazón o el cerebro. Las posibles complicaciones son:
  • Miocariditis (inflamación del músculo del corazón).
  • Parálisis temporal, por afectación del sistema nervioso.
  • Afectación renal.
  • Respuesta de tipo alérgico

Causas

La bacteria Corynebacterium diphteriae causante de la difteria, se propaga a través de pequeñas gotas que se expulsan por la tos o los estornudos de una persona a otra.  Este contagio de persona a persona lo puede ocasionar alguien que sufra la infección o que sea portador sin síntomas.

Difteria: Diagnóstico

El diagnóstico de difteria se basa en la historia del paciente, su exploración física y una recogida de muestras de pus en la garganta que se cultiva en el laboratorio para determinar la presencia de esta bacteria. También se hace un análisis de sangre para detectar la toxina de la difteria. Es importante descartar la afectación de otros órganos y para ello las pruebas complementarias pueden ser: electocardiograma, radiografía de tórax…

Difteria: Tratamiento

El tratamiento de la difteria consiste en administrar por vía intramuscular o intravenosa un suero con antitoxina diftérica tan pronto como se sospeche la infección de difteria. La antitoxina neutraliza la acción de la toxina de la difteria impidiendo la alteración del corazón y el cerebro. Además se asocian al tratamiento antibióticos como la penicilina o la eritromicina.

Difteria: Prevención

La vacuna de la difteria durante la infancia es la medida preventiva más eficaz. Esta vacuna está incluida en el calendario vacunal de cada Comunidad Autónoma en España. El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda administrar una dosis a los 2, 4 y 6 meses, y además una dosis de refuerzo al año o año y medio, a los 4-6 años y a los 11-12 años. También se trata con antibióticos a las personas portadoras asintomáticas para evitar nuevos contagios. Los familiares cercanos y convivientes de una persona con difteria, deben acudir a su médico para que les tomen una muestra de la garganta (exudado faríngeo). También deberán realizar un tratamiento con antibióticos
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