Demencia

¿Qué es?

La demencia es en general el deterioro o la pérdida de las funciones del cerebro que afecta a la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el comportamiento, el juicio, la orientación, la capacidad para realizar actividades cotidianas, etcétera.

Afecta principalmente a personas mayores. Según la Organización Mundial de la Salud cada año se registran 7,7 millones de nuevos casos de demencia en el mundo. Con datos estadísticos de abril de 2016, en todo el mundo hay unos 47,5 millones de personas con demencia.

Es una de las principales causas de discapacidad y de dependencia en las personas mayores. Además supone un gran impacto físico, psicológico, social y económico en la persona que lo sufre, en las familias o cuidadores y en la sociedad.

Causas

Las principales causas de demencia pueden ser:
  • Demencia senil, ocurre por edad avanzada. No es común que suceda en personas menores de 60 años.
  • Demencia tipo Alzheimer: es la forma más frecuente de demencia y representa entre el 60-70% de los casos
  • Demencia de tipo vascular, cuando la persona ha tenido diversos problemas de riego sanguíneo o microlesiones cerebrovasculares.
  • Demencia de los cuerpos de Lewy. Es más habitual en los ancianos. Ocurre una alteración de las estructuras proteicas en ciertas áreas del cerebro.
  • Demencia frontotemporal: degeneración del lóbulo frontal del cerebro.
  • Otras enfermedades:
La mayoría de los tipos de demencia son irreversibles y degenerativos. Existen algunas causas de demencia que se pueden detener o revertir cuando se detectan a tiempo, por ejemplo:
  • Lesiones y tumores cerebrales
  • Consumo excesivo crónico de alcohol
  • Alteraciones en los niveles de azúcar, calcio y sodio en la sangre (demencia de origen metabólico)
  • Niveles bajos de vitamina B12
  • Hidrocefalia normotensiva
  • Uso de algunos medicamentos de forma crónica, por ejemplo cimetidina, algunos fármacos para bajar el nivel de colesterol...

Demencia: Prevención

La prevención de la demencia no es posible en la mayoría de casos. En aquellas demencias que tienen una causa orgánica, la prevención se basa en prevenir de forma específica cada uno de los posibles trastornos. Por ejemplo, el riesgo de padecer una demencia de tipo vascular se reduce al prevenir los accidentes cerebrovasculares (ictus), con las recomendaciones generales válidas para reducir el riesgo cardiovascular: alimentación saludable, actividad física, control de la presión arterial, los niveles de colesterol y diabetes, evitar el tabaco…

Demencia: Síntomas

Los síntomas de demencia afectan a las siguientes funciones cognitivas: la memoria, el pensamiento, la orientación, la comprensión, el cálculo, la capacidad de aprendizaje, el lenguaje y el juicio. No se afecta la conciencia. Una de las primeras manifestaciones son los olvidos de repetición. El deterioro de estas funciones mentales se suele acompañar empeoramiento del control emocional, alteraciones del comportamiento social o de la motivación. A veces son síntomas que ocurren antes del deterioro mental. En una fase inicial ocurre un deterioro cognitivo leve que se manifiesta por:
  • Dificultad para llevar a cabo varias tareas a la vez.
  • Dificultad para resolver problemas y tomar decisiones
  • Olvidar hechos o conversaciones recientes
  • Tardar más tiempo en hacer las actividades mentales complejas
Los síntomas tempranos de demencia pueden ser:
  • Dificultad para realizar tareas que requieren pensar un poco.
  • Perderse por la calle en rutas que son habituales
  • Alteraciones del lenguaje, por ejemplo, ificultad para hablar con normalidad o decir el nombre de objetos corrientes.
  • Cambios del estado de ánimo, perder interés en cosas que antes producían disfrute y satisfacción.
  • Perder cosas
  • Cambios en el comportamiento, en la personalidad o en las habilidades sociales de trato con las personas.
Cuando la demencia empeora los síntomas pueden ser
  • Alteraciones del sueño, como despertarse con frecuencia por la noche, o cambios en los patrones de sueño.
  • Dificultades para llevar a cabo tareas cotidianas básicas como combinar la ropa, preparar comida, conducir un coche….
  • Olvidar detalles de las cosas actuales o sobre la propia historia personal.
  • Sufrir alucinaciones, delirios, comportamiento violento, agitación o depresión.
  • Dificultad para leer o escribir.
  • Falta de juicio o no saber reconocer el peligro.
  • Errores al pronunciar palabras o hablar con frases confusas.
  • Perder contacto social.
La demencia grave impide a la persona realizar las actividades básicas de la vida diaria, como comer, vestirse y asearse, reconocer a las personas de su propia familia, comprender el lenguaje, controlar las deposiciones o la orina.

Demencia: Tratamiento

El tratamiento de la demencia se debe individualizar en cada caso según el grado de afectación de la persona. Aunque la demencia es progresiva, los distintos tratamientos pretenden hacer que avance más lentamente y mantener al máximo la autonomía de la persona y su calidad de vida.
  • Se pueden realizar ejercicios mentales específicos que ayudan a mantener las funciones cognitivas.
  • También existen medicamentos para enlentecer el avance de los síntomas, controlar los problemas de comportamiento, la confusión, etcétera, aunque los resultados son escasos.
De forma paralela, siempre se deben tratar las posibles causas orgánicas que se relacionan con la demencia, como la anemia, la insuficiencia cardíaca, la depresión, las infecciones, los trastornos nutricionales, las enfermedades del tiroides, etcétera. En algunos casos se puede necesitar un ingreso hospitalario corto para estabilizar cualquier descompensación. El apoyo de la familia o los cuidadores es indispensable para la atención a la persona con demencia. Se necesitará adaptar las condiciones de vida y de seguridad según las necesidades que surjan con el tiempo.

Demencia: Diagnóstico

El diagnóstico de demencia se basa en lo siguiente:
  • Historia clínica detallada
  • Exploración física, con una exploración neurológica completa.
  • Tests especiales que evalúan las funciones mentales.
Es necesario realizar un estudio sobre las posibles causas orgánicas de demencia que incluyen: Anemia, tumores cerebrales, infecciones, intoxicaciones o efectos secundarios de fármacos, depresión, enfermedades del tiroides, déficit de ciertas vitaminas. Para ello se pueden solicitar diversas pruebas:
  • Análisis de sangre que incluya: niveles de vitamina B12 y ácido fólico, pruebas metabólicas, niveles de hormonas, sobretodo las hormonas tiroideas
  • Análisis de orina
  • Gasometría arterial
  • Electrocardiograma
  • Punción lumbar para análisis del líquido céfalorraquídeo
  • Análisis toxicológico
  • Electroencefalograma
  • TAC o resonancia magnética craneal
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