Consumo crónico de regaliz

¿Qué es?

El consumo crónico de regaliz, no es una enfermedad en sí, sino un hábito de tomar regaliz en cualquiera de sus formas: regaliz de palo, infusión, etcétera, hasta el grado de que su abuso resulta perjudicial para la salud.

El regaliz es la raíz de la planta de regaliz, cuyo nombre científico es Glycyrrhiza glabra. Contiene una sustancia llamada glicirricina o ácido glicirrínico que tiene ciertas aplicaciones interesantes para la salud por sus efectos balsámicos, descongestivos o antiácidos. Pero el regaliz en grades cantidades puede ocasionar efectos tóxicos peligrosos.

Causas

Con el consumo crónico de regaliz y más concretamente de su principio activo glicirricina (en cáapsulas, infusiones, etc…), se pueden desencadenar efectos nocivos sobre la salud como: El principio activo del regaliz, la glicirricina, impide la acción de la enzima que transforma el cortisol en cortisona, de modo que se acumula mayor cantidad de cortisol en el organismo. Este aumento del cortisol es responsable del aumento de la presión arterial, entre otros efectos La glicirricina también actúa activando unos receptores hormonales en el riñón (receptores mineralcorticoides) de modo que se generan alteraciones en el funcionamiento hormonal que regula la presión sanguínea y el volumen de agua corporal (sistema renina-angiotensina-aldosterona). Todo ello provoca una elevación de la hormona aldosterona (hiperaldosteronismo secundario) que conduce a la hipertensión arterial y otros trastornos.

Consumo crónico de regaliz: Síntomas

El consumo crónico de regaliz produce hipertensión arterial. Los estudios constatan que las mayores cifras de tensión arterial ocurren alrededor de una o dos semanas de tomar regaliz de forma abundante. La hipertensión es un importante factor de riesgo cardiovascular. A largo plazo una hipertensión mal controlada puede ocasionar daño renal, ocular, en el corazón y en los vasos sanguíneos, sobretodo en el cerebro.  Otros efectos que se suman son:
  • Debido a la retención de agua y sales (sodio)
    • Aumento de peso involuntario
    • Hinchazón (edema) de la piernas o el abdomen
  • Debido al descenso del potasio en la sangre (hipopotasemia o hipokaliemia):
    • Estreñimiento
    • Sensación de latidos cardíacos o palpitaciones irregulares (arritmia)
    • Fatiga
    • Daño muscular
    • Espasmos o debilidad muscular
    • Sensación de hormigueo o de brazos y piernas entumecidos
  • Debido a la alcalosis metabólica:
    • Confusión, que si no se corrige puede progresar a estado de coma
    • Mareo
    • Náuseas, vómitos
    • Temblores de las manos
    • Entumecimiento u hormigueo en la cara o las extremidades
    • Espasmos musculares prolongados

Consumo crónico de regaliz: Diagnóstico

El diagnóstico del consumo crónico de regaliz se hace fundamentalmente por la historia clínica de la ingesta de regaliz o productos que lo contengan y la exploración física que muestre hipertensión o cualquiera de los daños ocasionados por la tensión elevada sobre los órganos. Las pruebas complementarias pueden incluir analítica de sangre y orina, electrocardiograma, estudio del fondo del ojo, estudios de imagen radiológica y aquellas que el médico estime oportunas según el cuadro clínico.

Consumo crónico de regaliz: Tratamiento

En el tratamiento del consumo crónico de regaliz no existe un antídoto. Principalmente se basa en tratar los efectos secundarios como la hipertensión arterial y sus consecuencias sobre los órganos y sistemas, así como revertir las alteraciones en el metabolismo del potasio y del equilibrio ácido-base. Según el nivel de gravedad se requiere un ingreso hospitalario para administrar los medicamentos por vía intravenosa y las medidas de soporte vital necesarias.

Consumo crónico de regaliz: Prevención

Para la prevención del consumo crónico de regaliz se debe tener en cuenta que la dosis tóxica depende de cada persona y de los problemas de salud que tenga de base. Cuando una persona ya sufre hipertensión o insuficiencia renal está contraindicada la ingesta de regaliz. La Comisión Europea, en un estudio del año 2008, recomienda que las dosis diarias de glicirricina (el principio activo del regaliz) no superen los 100 mg diarios. Estas normativas europeas regulan la información que se da al consumidor sobre la cantidad de regaliz que pueden contener algunos productos y cómo debe constar en su etiquetado. Los productos que habitualmente contienen regaliz son:
  • Caramelos, sobre todo aquellos para refrescar el aliento
  • Gominolas o chucherías con regaliz
  • Regaliz de palo
  • Infusiones. Vigilar sobretodo la venta a granel o los envases donde no se indica exactamente la concentración del principio activo del regaliz.
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