Cáncer de tiroides: Diagnóstico

Diagnóstico

Normalmente el diagnóstico comienza por el hallazgo de un nódulo en la zona anterior del cuello, y hay una serie de signos y síntomas que inicialmente hacen sospechar malignidad en un nódulo tiroideo: antecedentes de irradiación cervical, nódulo único, nódulo mayor de 4 cm de diámetro, aparición reciente, crecimiento rápido, consistencia pétrea, presencia de adenopatías cervicales, signos y síntomas de compresión e invasión de estructuras cervicales próximas.

En cuanto a las pruebas diagnósticas que se pueden realizar:

  • Análisis de sangre: para determinar hormonas tiroideas o sustancias como la calcitonina que está en relación con el cáncer medular de tiroides.
  • Ecografía de tiroides: Este estudio puede ayudar a determinar si un nódulo tiroideo es sólido o está lleno de líquido (los nódulos sólidos tienen más probabilidad de ser cancerosos). También se puede usar para examinar la cantidad y el tamaño de los nódulos tiroideos.
  • TAC: puede ayudar a determinar la localización y el tamaño del cáncer de tiroides y si se ha extendido a otros órganos.
  • Gammagrafía tiroidea con yodo radiactivo: clasifica los nódulos tiroideos, según su captación del radioisótopo, en nódulos “fríos” o no captantes, isocaptantes o hipercaptantes. Los tumores malignos suelen ser “fríos” aunque no siempre se cumple este requisito.
  • PAAF: punción-aspiración con aguja fina.
  • Biopsia de tiroides: mediante el análisis anatomo-patológico obtendremos el diagnóstico definitivo.
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