Cáncer de tiroides

¿Qué es?

El cáncer de tiroides es un tumor maligno que crece en el interior de la glándula tiroides. Esta glándula tiene una forma similar a la de una mariposa y se localiza en el cuello, sobre la tráquea. Produce una serie de hormonas para regular algunas funciones  del organismo.

La incidencia de esta neoplasia es baja y se incrementa con la edad y en aquellos individuos con antecedentes de radioterapia en la zona cervical.

Es el tumor endocrinológico más frecuente.

Existen diferentes tipos de cáncer de tiroides:

  • Cáncer papilar de la tiroides: Es el más frecuente. Tiende a crecer lentamente y a extenderse primeramente a los ganglios linfáticos del cuello. A diferencia de otros tumores, el excelente pronóstico del cáncer papilar no se ve afectado por la extensión de este cáncer a los ganglios linfáticos.
  • Cáncer folicular de tiroides: Tendencia a crecer, con más frecuencia que el cáncer papilar, en los vasos sanguíneos y desde ahí extenderse a áreas distantes, particularmente los pulmones y los huesos.
  • Cáncer medular de tiroides: Suele ocurrir en familias y estar asociado con otros problemas endocrinológicos. De hecho, el cáncer medular de tiroides es el único cáncer de tiroides que puede ser diagnosticado por pruebas genéticas.
  • Cáncer anaplásico de tiroides: Es el cáncer de tiroides más avanzado y agresivo, y el que tienen menores probabilidades de responder al tratamiento. Afortunadamente, el cáncer anaplásico de tiroides es más raro.
  • Linfoma tiroideo: Más frecuente en mujeres de edad avanzada y que en ocasiones han padecido previamente un tipo de enfermedad benigna de tiroides, la tiroiditis de Hashimoto. Es un tumor muy poco frecuente.

Causas

Las causas más frecuentes de cáncer de tiroides son:
  • Exposición a radiaciones en cabeza y cuello, principalmente cuando esto ocurre durante la infancia. Pueden pasar hasta 40 años desde la irradiación hasta la aparición del cáncer. La incidencia de cáncer aumenta con la dosis de radiación recibida. El cáncer de tiroides también puede ser causado al absorber yodo radiactivo liberado durante una emergencia en una planta de energía nuclear.
  • Los niveles muy elevados de TSH pueden influir en el crecimiento de algunos de los carcinomas que se desarrollan a partir de bocios.
  • Antecedentes familiares de cáncer de tiroides o MEN 2 (asociación de carcinoma medular de tiroides, más hiperparatiroidismo, más feocromocitoma).

Cáncer de tiroides: Prevención

No se conoce ninguna forma de prevención. Conocer el factor de riesgo (como la radioterapia previa en el cuello) puede permitir el diagnóstico y el tratamiento más precoces. A las personas con antecedentes familiares y mutaciones genéticas relacionadas con el cáncer tiroideo se les hará un seguimiento estrecho y algunas veces se les extirpará la glándula tiroides para prevenir el cáncer.

Cáncer de tiroides: Síntomas

El signo principal del cáncer de tiroides es un bulto (nódulo) en la tiroides, y la mayoría de los cánceres no producen ningún síntoma. En cambio, su médico puede descubrir el nódulo durante un examen físico de rutina o usted puede notar un bulto en el cuello al mirarse en un espejo. Algunos pacientes con cáncer de tiroides se pueden quejar de dolor en el cuello, la mandíbula o el oído. Si el cáncer es lo suficientemente grande, puede causar dificultad al tragar, o causar un “cosquilleo en la garganta”, tos o dificultad para respirar si está presionando el tubo respiratorio. Rara vez puede producir ronquera si el cáncer irrita un nervio que va hacia la laringe.

Cáncer de tiroides: Tratamiento

Dependiendo del tipo y la etapa del cáncer de tiroides se puede realizar un tratamiento, en la mayoría de las ocasiones combinando varias estrategias terapéuticas. Las opciones de tratamiento para el cáncer de tiroides pueden incluir:
  • Cirugía.
  • Tratamiento con yodo radiactivo.
  • Terapia de hormona tiroidea.
  • Radioterapia con haces externos.
  • Quimioterapia

Cáncer de tiroides: Diagnóstico

Normalmente el diagnóstico comienza por el hallazgo de un nódulo en la zona anterior del cuello, y hay una serie de signos y síntomas que inicialmente hacen sospechar malignidad en un nódulo tiroideo: antecedentes de irradiación cervical, nódulo único, nódulo mayor de 4 cm de diámetro, aparición reciente, crecimiento rápido, consistencia pétrea, presencia de adenopatías cervicales, signos y síntomas de compresión e invasión de estructuras cervicales próximas. En cuanto a las pruebas diagnósticas que se pueden realizar:
  • Análisis de sangre: para determinar hormonas tiroideas o sustancias como la calcitonina que está en relación con el cáncer medular de tiroides.
  • Ecografía de tiroides: Este estudio puede ayudar a determinar si un nódulo tiroideo es sólido o está lleno de líquido (los nódulos sólidos tienen más probabilidad de ser cancerosos). También se puede usar para examinar la cantidad y el tamaño de los nódulos tiroideos.
  • TAC: puede ayudar a determinar la localización y el tamaño del cáncer de tiroides y si se ha extendido a otros órganos.
  • Gammagrafía tiroidea con yodo radiactivo: clasifica los nódulos tiroideos, según su captación del radioisótopo, en nódulos “fríos” o no captantes, isocaptantes o hipercaptantes. Los tumores malignos suelen ser “fríos” aunque no siempre se cumple este requisito.
  • PAAF: punción-aspiración con aguja fina.
  • Biopsia de tiroides: mediante el análisis anatomo-patológico obtendremos el diagnóstico definitivo.
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