Cáncer de piel

¿Qué es?

El cáncer de piel es el tipo de cáncer que se origina en este órgano. Existen varios tipos de cáncer de piel, aunque los más importantes son los queratinocitos (de las células basales y células escamosas) y los melanomas. Los primeros son los más comunes, mientras que los melanomas son cánceres que se originan de los melanocitos, las células que producen el pigmento marrón que le da a la piel su color. Los melanocitos también pueden formar crecimientos benignos (no cancerosos) que son conocidos como lunares.

Además hay otros tipos de cáncer de piel, pero son mucho menos comunes, como el caso de los carcinomas de células de Merkel, los sarcomas de Kaposi, el linfoma cutáneo (piel), los tumores de los anexos de la piel (tumores que se originan en los folículos pilosos o en las glándulas de la piel) y otros tipos de sarcomas. Su aparición es minoritaria, estos tipos representan menos de 1% de todos los casos de cáncer de piel.



Causas

Las causas del cáncer del piel difieren según el tipo de cáncer de piel del que hablemos. En el caso del cáncer de piel de células basales y de células escamosas,  la mayor parte de ellos se deben a la repetida exposición de la piel a los rayos ultravioleta (UV) del sol sin protección, así como a fuentes artificiales, como las camas bronceadoras. Además, también hay otras causas, la mayor parte de ellas genéticas, por ejemplo, las personas con xeroderma pigmentoso (XP) tienen un alto riesgo de cáncer de piel. En cuanto al melanoma, aunque sí se han identificado factores que pueden aumentar el riesgo de una persona de padecer melanoma, aún no está claro de qué forma estos factores causan la enfermedad. La mayoría de los lunares nunca llega a convertirse en un melanoma, pero algunos sí lo hacen. Saber cómo se produce esta conversión ayudará a entender este tipo de cáncer de piel.

Cáncer de piel: Prevención

El cáncer de piel es el tipo de cáncer más común. Para reducir las cifras de afectados por cáncer de piel, es importante seguir unas pautas de prevención que son sencillas: protegerse de los rayos ultravioletas, ya que las exposición excesiva a los UV es la causa de la mayor parte de los cáncer de piel. La mayor parte de esta exposición procede de la luz solar, pero cierta cantidad puede proceder de fuentes creadas por el hombre, tales como el solarium. A la hora de protegerse del sol hay que tener en cuenta algunas cuestiones: - Cuidar a los más pequeños: En la exposición al sol, los niños son los más vulnerables. Los expertos recomiendan no exponer a los bebés a los rayos solares hasta, al menos, los seis meses de edad. - Evitar la exposición del sol a determinadas horas. Entre las 12.00 y las 16.00 horas, los rayos UV son más peligrosos y las posibilidades de contraer un cáncer de piel, más elevadas. Hay que tener cuidado no solo al tomar el sol, pasear, caminar, hacer deporte al aire libre durante este horario también es arriesgado. - Poner y repooner la crema solar. Es recomendable usar una crema solar de alta protección, ponersela media hora antes de la exposición y reponerla cada hora y media.  

Cáncer de piel: Síntomas

Identificar los síntomas del cáncer de piel cuanto antes es fundamental ya que su diagnóstico temprano facilita el tratamiento. Los síntomas son distintos según el cáncer de piel del que se trate, pero veremos los síntomas de los dos más frecuentes: melanomas y cánceres de piel de células basales y de células escamosas. Síntomas de los melanomas Cualquier llaga, protuberancia, imperfección, marca o cambio inusual en el aspecto o la sensación de un área de la piel podría ser una señal de melanoma u otro tipo de cáncer de piel o una advertencia de que puede producirse. La mayoría de los lunares son inofensivos, pero es importante reconocer los cambios en un lunar (como su tamaño, forma o color), lo cual puede que sugiera que un melanoma se esté desarrollando. Hay que estar atento también a la asimetría, los bordes o la diferencia de color con otros lunares de la piel. Otras señales de alarma pueden ser la presencia de una llaga que no cicatriza, la propagación del pigmento del borde de una mancha hasta la piel circundante, el enrojecimiento o una nueva inflamación más allá del borde de un lunar, la sensación de comezón, sensibilidad o dolor, o los cambios en la superficie de un lunar. Síntomas de los cánceres de piel de células basales y de células escamosas Este tipo de cáncer de piel a menudo no causas síntomas molestos hasta que no tienen un tamaño grande. De todas formas, en ocasiones, pueden observarse cambios que ayudarían a su identificación. Los carcinomas de células basales usualmente se originan sobre áreas que están expuestas al sol, especialmente la cabeza y el cuello, aunque pueden presentarse en cualquier parte del cuerpo. A menudo, aparecen como áreas planas, firmes y claras, o como áreas elevadas pequeñas de color rosado o como protuberancias rojas, translúcidas, brillantes y con apariencia nacarada que pueden sangrar después de una lesión menor.  

Cáncer de piel: Tratamiento

Tanto el pronóstico como el tratamiento de cáncer de piel dependen del tipo de cáncer y de su estadio. Algunos de los tratamientos más utilizados son:

  • Cirugía. Dentro de este tipo de tratamiento, pueden usarse muchos procedimientos, como la escisión simple, la escisión por rasurado, la cirugía micrográfica de Mohs, la electrodesecación y curetaje, criocirugía, cirugía láser o dermabrasión.
  • Radioterapia.
  • Quimioterapia.
  • Terapia fotodinámica
Hay otros tratamientos que están en evaluación.

Cáncer de piel: Diagnóstico

Cuando alguien acude al médico al presentar señales o síntomas de padecer un cáncer de piel, bien sea este de tipo melanoma o cáncer de piel de células basales y de células escamosas, se le realizan una serie de pruebas y exámenes, que suelen comenzar con un análisis de los antecedentes médicos y examen físico. Junto con este examen físicos, a veces se realiza una técnica llamada dermatoscopia para observar áreas de la piel con más claridad. Tras esto, si el médico cree que puede encontrarse ante un melanoma, se realiza una biopsia de piel, que será de distintos tipos según el lugar o el melanoma del que se tenga sospecha. Además, se pueden realizar otras pruebas como estudios por imágenes, radiografía de tórax, tomografía computarizada, imágenes por resonancia magnética, etcétera.  
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