Artritis psoriásica

¿Qué es?

La artritis psoriásica es un trastorno que causa dolor e inflamación en las articulaciones y ocurre en personas que padecen psoriasis. No obstante, no todas las personas con psoriasis padecen o padecerán una artritis psoriásica, sino que se calcula que alrededor de 10 o 30 de cada 100 pacientes de psoriasis desarrollan este tipo de artritis. Asimismo, la edad más común de aparición es entre los 30 y 55 años.

Causas

La causa de la artritis psoriásica con exactitud se desconoce. Los estudios apuntan a que existen ciertos factores que tienen un papel importante en el desarrollo de la enfermedad:
  • Factores genéticos (hereditarios).
  • Alteraciones en el funcionamiento del sistema inmunológico.
  • Inflamación en las articulaciones.
  • Factores ambientales.
También se ha observado que en las artritis de tipo inflamatorio, como la artritis psoriásica, hay un componente de autoinmunidad, es decir, el sistema de defensa del cuerpo ataca erróneamente la membrana sinovial que recubre las articulaciones, lo cual ocasiona la inflamación y el dolor.

Artritis psoriásica: Síntomas

Los síntomas de la artritis psoriásica más habituales son:
  • Dolor e inflamación articular: puede ocurrir en una o más articulaciones, de forma más frecuente en las muñecas, rodillas, tobillos y/o articulaciones de los dedos.
  • Hinchazón de los dedos de las manos y/o pies que, en ocasiones, puede dar la apariencia de una salchicha.
  • Dolor en los puntos de inserción de los tendones y ligamentos, especialmente en el talón con el tendón de Aquiles o en la planta del pie.
  • Dolor en la parte baja de la espalda, cuello o glúteos.
  • Manchas propias de la psorioasis de color plateado o gris y aspecto seco que se descaman de la piel. Son habituales en el cuero cabelludo, codos, rodillas y parte baja de la espalda.
  • Alteraciones y fragilidad en las uñas.
La evolución clínica de la artritis psoriásica es variable. Las articulaciones más afectadas son las rodillas, dedos y pies. En la mayoría de los casos ocurre una poliartritis, es decir, se encuentran afectadas más de cinco articulaciones. Aproximadamente el 5% de las personas con artritis psoriásica presentan daño solamente en las articulaciones de la columna vertebral, lo que se denomina espondilitis, y en relación a la psoriasis afecta más a las articulaciones de la parte baja de la espalda (lumbares y sacroilíacas) y al cuello. Esta afectación produce dolor y rigidez en los glúteos, espalda, cuello y a lo largo de la columna, lo cual puede condicionar una dificultad en el movimiento de la espalda o cierta rigidez.

Artritis psoriásica: Diagnóstico

El diagnóstico de la artritis psoriásica se realiza en base a la historia clínica y la exploración física, con especial interés hacia las enfermedades autoinmunes del paciente o sus antecedentes familiares, así como si padece psoriasis. Las pruebas complementarias habituales son: - Análisis de sangre con estudio de autoinmunidad para confirmar o descartar la presencia de otras enfermedades. - Pruebas de imagen, como radiografía simple, ecografía o resonancia magnética. - Estudio de una muestra del líquido articular obtenido por punción en la propia articulación afectada.

Artritis psoriásica: Tratamiento

El tratamiento de la artritis psoriásica suele incluir también tratamiento para la propia psoriasis, ya que la mayoría de personas con artritis psoriásica también han sido diagnosticados de psoriasis. Para el tratamiento de la psoriasis hay un gran abanico de posibilidades terapéuticas que se resumen en: medicamentos tópicos aplicados directamente en la piel, tratamientos por medio de luz solar o luz ultravioleta especial, fármacos vía oral para mejorar la piel y dirigidos al sistema inmunológico.                       El objetivo del tratamiento específico de la artritis psoriáisca es controlar el dolor e inflamación en las articulacones y retrasar o prevenir el daño sobre las estructuras de la articulación para que puedan seguir cumpliendo su función de movimiento. Para ello, hay diferentes medicamentos de tipo antirreumático o modificadores de la enfermedad, como los inmunosupresores (metotrexato, sulfasalazina, ciclosporina, azatioprina y otros); o también los llamados tratamientos biológicos, que modifican la respuesta biológica de los autoanticuerpos, como los anticuerpos monoclonales inhibidores del TNF o factor de necrosis tumoral (etanercept, adalimumab, infliximab). Además de los tratamientos que modifican el curso de la enfermedad, se pueden administrar corticoides, anfiinflamatorios no esteroidales y analgésicos para controlar los síntomas. En casos más graves en los que las articulaciones han quedado seriamente dañadas, es posible plantear la cirugía. Además de los tratamientos médicos, la persona que padece artritis psoriasica puede realizar una serie de cambios en su estilo de vida que resulten beneficiosos para sobrellevar la enfermedad:
  • Descanso de calidad.
  • Actividad física regular y moderada con un programa adecuado para cada persona.
  • Alimentación rica en frutas, verduras, cereales integrales y con productos con poca grasa y con fuentes de proteína magra.
  • Control del estrés.
También pueden resultar de utilidad para ayudar al control de los síntomas los tratamientos de fisioterapia con aplicación de calor y frío alternos, masajes, técnicas de relajación, tratamientos tópicos para el dolor local o algunas terapias alternativas como acupuntura.

Artritis psoriásica: Prevención

No se conoce una forma de prevención de la artitis psoriásica, pero las medidas de estilo de vida descritas en el apartado anterior pueden resultar de gran utilidad para reducir en parte los brotes intensos de la enfermedad.

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